«Las empresas deben entender que el aire que respiran sus empleados es tan importante como el mobiliario o la flexibilidad horaria».
Entrevista con Sonia Cervantes, Directora de RRHH de ALTRA Corporación - AIRZONE

Sonia Cervantes es una de las voces de referencia en la conexión entre bienestar laboral, innovación tecnológica y gestión estratégica de personas, desde su rol como Directora de Recursos Humanos en Altra Corporación–Airzone, compañía especializada en soluciones avanzadas de climatización y calidad del aire interior.
Con más de una década liderando la función de RRHH en Altra Corporación, Sonia ha acompañado el crecimiento de Airzone consolidando equipos altamente cualificados en un sector tan especializado como el de la climatización y el control inteligente de entornos interiores. Su experiencia combina la gestión del talento, el diseño organizativo y la interlocución constante con áreas técnicas y de negocio, lo que le permite tener una visión global del impacto de las personas en la estrategia corporativa.
1. El proyecto *Quality Air Zone* pone el foco en un aspecto muchas veces invisible en las organizaciones. ¿Por qué la calidad del aire interior sigue siendo una asignatura pendiente en los entornos laborales?
La realidad es que existe una brecha de conocimiento crítica sobre cómo el entorno afecta a nuestra salud. Aunque pasamos una media de 15 horas al día en espacios interiores, más del 75% de las personas admite que no tiene forma de medir la calidad del aire que respira. En las oficinas, donde el ambiente suele estar más contaminado que en el exterior, esta invisibilidad es peligrosa. El estudio refleja que, aunque el 95,2% de los empleados considera importante trabajar con un aire limpio, solo el 23% de las empresas cuentan con la tecnología necesaria para garantizarlo. Trabajamos en espacios donde no sabemos qué respiramos, y eso convierte la calidad del aire en una asignatura pendiente de resolución urgente.
2. Según vuestro estudio, 3 de cada 4 profesionales han sufrido síntomas asociados a una mala calidad del aire. ¿Qué impacto real tiene esto en el bienestar y el rendimiento de los empleados?
El impacto es tangible y afecta directamente a la productividad de la empresa y al bienestar físico. La acumulación de CO2, polvo, polen y virus en espacios cerrados no es inocua, el experimento «Quality Air» ha demostrado que estos niveles altos provocan fatiga, mareos y dolores de cabeza. No se trata de una percepción subjetiva: 9 de cada 10 profesionales encuestados afirman con rotundidad que la calidad del aire influye en su rendimiento. De hecho, el 89,4% de los trabajadores vincula la pureza del aire con su capacidad de concentración. Si el aire es deficiente, la productividad cae.
3. En el vídeo-experimento habéis querido evidenciar esta problemática de forma tangible. ¿Qué conclusiones clave habéis extraído de esta iniciativa?
La conclusión más reveladora es que la tecnología actual puede actuar como un escudo proactivo. El experimento demuestra que es posible prevenir y mitigar los efectos del CO2 mediante sistemas inteligentes. Hemos comprobado que la combinación de purificación por ionización y renovación del aire permite gestionar el ambiente de forma que el usuario ni siquiera note los picos de contaminación exterior o interior. En definitiva, el experimento valida que la calidad del aire es un factor de bienestar clave que, cuando se gestiona correctamente, transforma radicalmente la experiencia de habitar un espacio cerrado.
4. Gallup señala el bienestar físico como un pilar esencial del compromiso. ¿Creéis que las empresas están integrando correctamente variables como la calidad del aire dentro de sus estrategias de employee experience?
Todavía queda un largo camino por recorrer, ya que hay un margen muy amplio para la implementación tecnológica. En el contexto actual, donde las empresas compiten por atraer al talento de vuelta a las oficinas, el ambiente laboral se ha vuelto una pieza clave. Ofrecer un entorno que priorice el bienestar de los trabajadores mejora directamente la propuesta de valor al empleado y posiciona a la empresa como un empleador que cuida los detalles. En este sentido, la climatización ya no se entiende únicamente como una cuestión técnica o energética, sino como un beneficio tangible. Sin embargo, solo el 38% de las empresas están dispuestas a invertir en sistemas de medición y control. Para que la calidad del aire sea parte de la experiencia del empleado, las empresas deben entender que el aire que respiran sus empleados es tan importante como el mobiliario o la flexibilidad horaria.
5. Llama la atención que 9 de cada 10 empleados perciban una relación directa entre calidad del aire y productividad. ¿Estamos ante una nueva palanca estratégica para la atracción y fidelización del talento?
Sin duda. Los datos son abrumadores: casi la totalidad de la fuerza laboral, concretamente el 95,2%, valora positivamente trabajar en un ambiente con aire de calidad. En un momento donde se buscan motivaciones para que el empleado elija la oficina frente al teletrabajo, garantizar un entorno que potencie la salud y la concentración es un valor diferencial. Adaptar los espacios no es solo una cuestión de confort, es determinante para los resultados y el rendimiento del equipo.
6. Desde el punto de vista de RRHH, ¿cómo pueden las organizaciones empezar a medir y gestionar la calidad del aire de forma efectiva sin que suponga una barrera operativa o económica?
El primer paso es profesionalizar la ventilación. El 97% de los españoles sigue confiando en abrir ventanas, un gesto que en plena temporada de alergia es contraproducente, ya que introduce partículas como polen, ácaros y otras fuentes de alergia en la oficina. Las compañías deben apostar por sistemas que integren medición y regulación automática. La tecnología de Airzone permite una gestión consciente y sostenible de la climatización, eliminando la carga operativa de la gestión manual y asegurando que el ambiente se mantenga óptimo de forma inteligente, autónoma y eficiente.
7. Mirando al futuro, ¿cómo imagináis las oficinas del mañana en términos de salud ambiental y qué papel jugarán tecnologías como las que desarrolla Airzone en este nuevo paradigma laboral?
Imaginamos oficinas como entornos saludables y agradables donde se fomente la concentración, la creatividad y, en definitiva, el intercambio entre profesionales que están ahí para aportar a un proyecto. El futuro pasa por espacios donde el confort térmico y la calidad del aire se gestionen de forma invisible, garantizando un consumo eficiente y el máximo confort para el usuario. Tecnologías como las nuestras serán el estándar; no se concebirá un edificio sin un control preciso de la calidad del aire interior, capaces de proponer una solución eficiente para mantener los niveles de salubridad. En Airzone, nuestro objetivo es seguir innovando para que el aire que respiramos en casa o en el trabajo contribuya a una vida más saludable, productiva y sostenible.



