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La IA y la hiperconexión laboral obligan a reforzar los derechos digitales de los trabajadores en Europa.

  • La mesa ‘Trabajar en tiempos de disrupción’, celebrada en el I Encuentro Internacional por los Derechos Digitales, ha abordado cómo garantizar empleo digno, transparencia algorítmica y protección de derechos en un mercado laboral cada vez más automatizado.
  • María Luz Rodríguez, José Varela, Eva Rimbau y Santiago García han coincidido en la necesidad de situar a las personas en el centro de la transformación tecnológica y evitar que la innovación suponga un retroceso en derechos laborales.

La inteligencia artificial, la gestión algorítmica, el teletrabajo, la vigilancia digital y la conexión permanente ya forman parte de la realidad laboral de millones de personas. Pero la gran pregunta sigue abierta: cómo garantizar que la transformación tecnológica mejore el trabajo sin debilitar los derechos de quienes lo desempeñan.

Esta ha sido una de las principales cuestiones abordadas en la mesa redonda ‘Trabajar en tiempos de disrupción: el impacto de las tecnologías emergentes’, celebrada este miércoles en el I Encuentro Internacional por los Derechos Digitales, que reúne los días 13 y 14 de mayo en Barcelona a referentes nacionales e internacionales en tecnología, ética, gobernanza digital, derechos humanos, academia, instituciones públicas y sociedad civil.

La sesión ha contado con la participación de María Luz Rodríguez, catedrática de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Castilla-La Mancha; José Varela, responsable de IA y Digitalización de UGT Confederal; y Eva Rimbau, profesora de la UOC y codirectora del Online Executive Programme MBA. La conversación ha estado moderada por Santiago García, cofundador de Future for Work.

Durante el debate, los ponentes han analizado los desafíos que plantea la digitalización del trabajo desde una perspectiva laboral, jurídica, sindical y organizativa. La conversación ha puesto el foco en la necesidad de combinar competitividad e innovación con garantías reales para las personas trabajadoras, especialmente ante sistemas de inteligencia artificial capaces de influir en la selección de personal, la organización del trabajo, la evaluación del rendimiento o incluso la continuidad en el empleo.

Santiago García inició la mesa de debate planteando la situación de cómo algunas empresas encomiendan a sus trabajadores la tarea de entrenar a un algoritmo que termina por desplazarles de sus puestos.  

“Estamos empezando a ver ya expedientes de regulación de empleo donde hay nombres y apellidos de personas, actividades que se vienen realizando en el seno de las compañías, que directamente son sustituidas por inteligencias artificiales”, apuntaba José Varela.

María Luz Rodríguez, bajo su experiencia como profesora, señaló que la utilización de la IA ya está instalada en nuestras vidas. “Antes, cuando llegaba a clase, preguntaba a mis alumnos quién había utilizada inteligencia artificial para hacer un trabajo. Ahora pregunto quién no la ha utilizado”.

Por su parte, Eva Rimbau destapó la situación que viven algunos trabajadores que sufren un control excesivo por parte de las empresas. “ahora las tecnologías permiten, por ejemplo, saber las veces que haces ‘click’ cuando estás teletrabajando, lo que genera desapego por parte del trabajador”, denunciaba.

Un informe europeo para medir cómo se protegen los derechos laborales digitales

La mesa ha servido también para trasladar al debate del Encuentro algunas de las principales conclusiones del informe ‘La implementación de los derechos digitales en el entorno laboral en determinados países de la UE’, coordinado por María Luz Rodríguez y presentado esta semana en el Parlamento Europeo. El documento analiza cómo Alemania, Italia, Luxemburgo, Polonia, España y Suecia están adaptando sus marcos laborales a la transformación digital.

El informe parte de una idea central: la digitalización de la economía y del mundo laboral no puede suponer un retroceso en los derechos de los trabajadores. Desde un enfoque humanista, el documento estudia la aplicación de los derechos y principios recogidos bajo el epígrafe de condiciones de trabajo justas y equitativas en la Declaración Europea sobre Derechos y Principios Digitales para la Década Digital.

Una de las principales conclusiones es que las iniciativas europeas están actuando como un factor de convergencia entre los Estados miembros. Estrategias como el Programa de la Década Digital 2030, el Reglamento europeo de Inteligencia Artificial, el Reglamento General de Protección de Datos o las campañas de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo están influyendo en las políticas nacionales sobre IA, desconexión digital, gestión algorítmica, protección de datos y seguridad laboral.

Sin embargo, el informe también constata diferencias importantes entre países. Alemania, Suecia o Luxemburgo se apoyan de forma relevante en sus sistemas de codecisión, consulta y participación de los representantes de los trabajadores. España, Italia y Luxemburgo han reconocido de forma más explícita el derecho a la desconexión digital, aunque su aplicación concreta depende en buena medida de la negociación colectiva y de las políticas internas de las empresas.

La IA en el trabajo, el gran reto pendiente

Uno de los puntos más destacados del debate ha sido el uso de la inteligencia artificial en el ámbito laboral. Aunque la Unión Europea ya cuenta con un Reglamento de Inteligencia Artificial y varios países han aprobado estrategias nacionales, el informe advierte de que muchas de estas iniciativas no están centradas específicamente en las implicaciones laborales de los sistemas automatizados.

La preocupación no se limita a la sustitución de empleos. Los expertos han apuntado también a riesgos como la discriminación algorítmica, la opacidad en los sistemas de evaluación, la intensificación del trabajo, la vigilancia digital o la pérdida de autonomía de las personas trabajadoras. En este escenario, la transparencia, la supervisión humana, la evaluación de riesgos y la participación de los representantes de los trabajadores aparecen como elementos clave.

“Ahora los trabajos más amenazados son los de oficina y eso sí es un proceso traumático porque hemos enseñado a nuestros hijos a que si estudiabas determinadas profesiones iban a entrar en esa clase media donde ibas a tener un buen trabajo y buen sustento. Esto es lo que realmente rompe la inteligencia artificial porque ataca a un tipo de trabajo donde esa promesa, que hemos estado construyendo años, ya no se cumple”, recalcó José Varela.

“Es fundamental el diálogo social y la negociación colectiva, mirar de abajo a arriba. Eso significa abrir el debate sobre lo que está sucediendo en las empresas. No podremos transformar una sociedad que pasa de ser analógica a ser tecnológica sin la voz de todas las partes implicadas”, finalizó María Luz Rodríguez.

La mesa ha coincidido en que la transformación digital del empleo no puede abordarse únicamente como una cuestión tecnológica o productiva. El reto, han señalado los participantes, es construir un marco laboral capaz de aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes sin trasladar todos los riesgos a las personas trabajadoras.

El I Encuentro Internacional por los Derechos Digitales, impulsado por el Gobierno de España y Mobile World Capital en el marco del Observatorio de Derechos Digitales, nace precisamente con el objetivo de situar los derechos fundamentales en el centro de la conversación tecnológica. Durante dos jornadas, el evento aborda cuestiones como la inteligencia artificial, la privacidad, la ciberseguridad, la desinformación, la protección de menores, la gobernanza digital y el impacto de la tecnología en la vida democrática, social y laboral.

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