“El futuro del talento digital pasa por unir tecnología, negocio y propósito”
Entrevista con Fabiola Pérez, CEO y cofundadora de MIOTI Tech & Business School

En un momento en el que la inteligencia artificial redefine el futuro del trabajo y las competencias digitales se han convertido en motor de competitividad, la figura de Fabiola Pérez emerge como una de las voces más influyentes del panorama tecnológico español. CEO y cofundadora de MIOTI Tech & Business School, ha sido reconocida por segundo año consecutivo en el ranking de Las Top 100 Mujeres Líderes en España, en la categoría “Startups y Profesionales Independientes”, por su contribución decisiva al impulso del talento digital y la formación en tecnologías emergentes.
Con más de 20 años de experiencia en proyectos de software, datos e inteligencia artificial, Fabiola ha consolidado un modelo educativo innovador que ya ha formado a más de 6.700 profesionales, logrando un 100 % de empleabilidad y colaboraciones estratégicas con instituciones de referencia como MIT Sloan o empresas líderes como Securitas Direct y Carrefour. Desde su visión, el liderazgo tecnológico va más allá de la innovación: se trata de conectar conocimiento, negocio y propósito para construir un futuro más humano y sostenible.
“El futuro del talento digital pasa por unir tecnología, negocio y propósito”
- Fabiola, enhorabuena por tu reconocimiento como una de las Top 100 Mujeres Líderes en España por segundo año consecutivo. ¿Qué significado tiene para ti repetir este reconocimiento y en qué medida sientes que refuerza la visibilidad del liderazgo femenino en el ámbito tecnológico?
Para mí este reconocimiento tiene un valor especial, pero sobre todo colectivo. Más allá de lo personal, lo entiendo como un pequeño granito de arena dentro de algo mucho más grande que estamos construyendo entre todas: dar visibilidad al liderazgo femenino, especialmente en ámbitos como el tecnológico, donde históricamente ha estado menos representado.
Creo que iniciativas como las Top 100 Mujeres Líderes, impulsadas por Mercedes Wullich, están haciendo un trabajo muy relevante. No solo porque reconocen el talento femenino, sino porque han sabido incorporar categorías específicas como la de investigadoras, que ayudan a visibilizar el talento STEM, pero también integrarlo en otras áreas: desde startups hasta grandes compañías tecnológicas.
Además, durante la propia gala se puso sobre la mesa el impacto de la inteligencia artificial y cómo está cambiando el paradigma. En ese contexto, figuras como Carmen Artigas ponen de manifiesto que este nuevo ciclo tecnológico también puede y debe tener una representación femenina relevante.
Es cierto que todavía vemos muchos CEOs de empresas de IA que son hombres, pero precisamente por eso este tipo de reconocimientos son importantes, ya que ayudan a construir referentes y a cambiar esa narrativa.
En mi caso, repetir este reconocimiento es simplemente una señal de que seguimos avanzando en esa dirección.
- Desde tu experiencia como emprendedora y al frente de MIOTI, ¿cómo ha evolucionado en estos años la percepción empresarial sobre la inteligencia artificial como palanca de competitividad?
El cambio ha sido radical, especialmente en los últimos tres años y cuatro meses. La inteligencia artificial no es nueva, y en MIOTI llevamos trabajando en ella desde nuestros inicios, pero sí lo es la velocidad a la que se ha democratizado.
El punto de inflexión llega cuando compañías como OpenAI ponen a disposición del público modelos de lenguaje accesibles a través de interfaces sencillas. Eso ha provocado una adopción masiva sin precedentes.
Antes, la IA era un nicho. Formábamos a perfiles muy técnicos que querían profundizar en este conocimiento. Hoy, en cambio, estamos hablando de una tecnología transversal, que se utiliza en todos los niveles, en todos los sectores y por perfiles muy diversos.
Y hay algo especialmente relevante, es que es probablemente la primera tecnología en la que no hemos tenido que gestionar el cambio. No hemos tenido que convencer a los equipos de que la adopten; son ellos quienes la están demandando. Están pidiendo licencias, formación, herramientas.
De hecho, más del 80% de las personas en empresas ya están utilizando estas tecnologías, y estamos viendo impactos directos en productividad. Esto, unido a que solo un porcentaje relativamente bajo de proyectos de IA llega a implantarse, nos indica que el reto ya no es la adopción, sino la ejecución y la implementación real.
- España sigue enfrentándose a una gran brecha de talento digital. ¿Cuáles consideras que son las claves más efectivas para reducir esa distancia entre la demanda empresarial y la preparación real de los profesionales?
Durante mucho tiempo se pensó que la formación tecnológica era algo dirigido únicamente a talento joven, a nuevas generaciones que se incorporaban al mercado laboral. Pero nosotros siempre hemos defendido lo contrario.
Desde MIOTI apostamos desde el principio por el reskilling, por la idea de que cualquier profesional, independientemente de su edad o trayectoria, puede formarse en tecnología.
Y la inteligencia artificial generativa ha confirmado esa visión. En estos últimos años hemos visto cómo perfiles completamente no técnicos (perfiles de negocio) han sido capaces de utilizar herramientas avanzadas y convertirse en profesionales altamente productivos.
Hoy el reskilling es más accesible que nunca. Por eso, una de las claves fundamentales para cerrar la brecha de talento es apostar por la formación masiva, especialmente del talento senior. Recuperar ese talento y darle herramientas para adaptarse al nuevo contexto.
- MIOTI ha logrado una tasa de empleabilidad del 100 %. ¿Qué factores distinguen vuestro modelo educativo frente a la formación tradicional y cómo conseguís conectar tan bien con las necesidades del mercado?
La diferencia es muy clara, en este caso nosotros estamos conectados con la realidad del mercado en todo momento.
No somos solo una escuela. En nuestra consultora, MIOTI Data & AI Services, contamos con un equipo increíble de ingenieros de IA, científicos de datos, especialistas en prompting… que desarrolla proyectos reales de data e inteligencia artificial, lo que nos permite estar en contacto directo y diario con empresas, entender qué se está implantando, qué funciona y qué no.
Ese conocimiento lo trasladamos inmediatamente al aula.
Nuestros alumnos trabajan con casos reales, con profesores que están en activo en empresas, y con tecnologías que se están utilizando en ese mismo momento. Además, testamos herramientas constantemente, lo que nos permite mantener los programas completamente actualizados.
Todo está diseñado para que, cuando un alumno termina, pueda incorporarse al mercado laboral y ser productivo desde el minuto uno.
Por eso la empleabilidad no es casualidad, es consecuencia directa de ese modelo.
- Las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en entornos STEM. ¿Qué estrategias o iniciativas impulsáis desde MIOTI para fomentar la participación femenina en carreras tecnológicas y roles de liderazgo digital?
Desde MIOTI hemos impulsado becas específicas para mujeres en programas STEM desde el inicio y, además, hemos firmado el protocolo de Osaka impulsado por Women in Tech, una iniciativa que refuerza nuestro compromiso con la presencia femenina en el ámbito tecnológico.
También trabajamos mucho la parte de divulgación, colaborando con iniciativas como Technovation Girls y otras asociaciones que buscan despertar vocaciones STEM desde edades tempranas.
Para nosotros, el momento clave está antes de la universidad. Es ahí, en edades de 13, 14 o 15 años, cuando muchas niñas empiezan a decidir si una carrera tecnológica es una opción para ellas o no.
Y hoy tenemos una ventaja clara, y es que la tecnología es mucho más accesible y fácil de usar. Eso facilita que más mujeres puedan acercarse a ella, entenderla y verla como una herramienta con la que pueden crear, liderar y transformar.
Porque, al final, cuantas más mujeres participen en la construcción de la tecnología, más representativa será esta de la sociedad.
- En estos tiempos de transformación acelerada, el liderazgo adquiere nuevos matices. ¿Qué rasgos crees que deben definir hoy a un líder en inteligencia artificial y tecnología aplicada al negocio?
El primero es la curiosidad constante. Estamos en un entorno en el que todo cambia muy rápido, y eso obliga a estar en un estado permanente de aprendizaje.
El segundo es la capacidad de cuestionarlo todo, incluso a uno mismo. Un líder hoy tiene que preguntarse cómo puede transformarse su departamento, su empresa, su sector o incluso su propio rol con esta tecnología. Debe tener la ambición de “disrumpirse” antes de que otros lo hagan.
Pero esa disrupción no puede vivirse desde el miedo, sino desde la oportunidad de convertirla en una ventaja para la organización y para el equipo.
Y ahí aparece otro rasgo clave, la capacidad de dar espacio para probar y fallar. Estamos trabajando con una tecnología nueva, compleja, que hay que testar en cada entorno para entender dónde aporta valor real.
A esto se suma la humildad, es decir, asumir que nadie lo sabe todo y que estamos aprendiendo todos a la vez.
Por eso, el líder tiene también que ser capaz de coordinar el caos: permitir que los equipos exploren, aprendan y experimenten, pero alineando esos esfuerzos con una visión estratégica clara sobre hacia dónde va la empresa, el departamento o el sector en los próximos meses.
- Mirando a 2026, ¿qué tendencias en inteligencia artificial, data y negocio consideras más relevantes para los próximos años y cómo deberían prepararse las empresas para aprovecharlas?
Vamos a ver dos grandes tendencias muy claras.
La primera es la IA agéntica, pero no solo entendida como grandes proyectos corporativos puestos en producción, sino también como una nueva capa de productividad diaria para cualquier profesional. Los grandes proveedores de inteligencia artificial están facilitando herramientas para que cada usuario pueda crear sus propios agentes, automatizar tareas rutinarias y ganar eficiencia en su día a día.
La segunda gran tendencia será la fase de grandes implantaciones dentro de las empresas. Hasta ahora hemos visto mucha experimentación, pero vamos a ver cómo la inteligencia artificial empieza a transformar procesos completos, modelos de trabajo y estructuras operativas.
Ya lo estamos viendo en sectores donde la generación de contenido tiene mucho peso, como el entretenimiento, donde han surgido debates y controversias importantes. Y también en el desarrollo de software, una de las áreas donde la IA está demostrando una capacidad enorme para generar productividad, hasta el punto de impactar en grandes consultoras tecnológicas, empresas de desarrollo y compañías SaaS.
Esto es solo el comienzo. A medida que la IA gane capacidades y se vuelva más inteligente en tareas concretas, iremos viendo cómo transforma progresivamente el resto de los sectores.
- Recientemente habéis firmado alianzas estratégicas con instituciones y empresas de primer nivel, como MIT Sloan, Securitas Direct o Carrefour. ¿Qué aportan este tipo de colaboraciones al ecosistema educativo y a la empleabilidad digital en España?
Estas colaboraciones aportan algo clave, la adaptación constante.
Trabajar con instituciones como MIT Sloan School of Management nos permite aprender de los mejores, refrescar contenidos cada año y traer a España una visión muy actualizada de hacia dónde va la tecnología, la innovación y el liderazgo.
Y colaborar con empresas como Securitas Direct o Carrefour nos permite tener el pulso constante de lo que está pasando en el tejido empresarial: qué tecnologías se están utilizando, qué proyectos se están implantando, qué funciona y qué no.
Pero no se trata solo de observar. También nos permite ser parte activa en la recomendación, el testeo y la prueba de nuevas tecnologías y modelos. Esa escucha activa del mercado nos ayuda a trasladar rápidamente ese conocimiento al aula.
Esa combinación de excelencia académica, conexión con empresas y actualización permanente es lo que nos permite formar perfiles realmente alineados con las necesidades del mercado y mantener una empleabilidad del 100%.
- Además del desarrollo tecnológico, en tus intervenciones hablas a menudo del impacto humano de la innovación. ¿Cómo se equilibra en MIOTI la formación técnica con el propósito y la ética en el uso de la IA?
En MIOTI, partimos de una base muy clara: la tecnología no es ni buena ni mala. Y, además, la tecnología no juzga.
Por eso, el impacto de la inteligencia artificial depende de lo que nosotros decidamos hacer con ella. Puede utilizarse para generar un impacto muy positivo, pero también puede usarse de forma inadecuada. El bien y el mal no están en la herramienta, sino en las decisiones humanas que hay detrás.
Por eso, en nuestras formaciones siempre incorporamos aspectos de ética y legalidad de la IA. No es una parte accesoria, es una dimensión imprescindible.
Tenemos que ser nosotros, como individuos y como empresas, quienes decidamos dónde ponemos los límites, cómo utilizamos esta tecnología y bajo qué criterios.
En este sentido, en Europa contamos con una ventaja importante, y es que somos de los primeros en haber legislado y en contar con marcos de uso para esta tecnología. Ahora lo importante es conocerlos, aplicarlos y formar profesionales que no solo sepan utilizar la IA, sino que entiendan su impacto.
- Por último, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a las jóvenes que hoy están decidiendo su futuro profesional y dudan si adentrarse en el mundo de la tecnología?
Me gustaría transmitirles que nunca ha sido tan fácil empezar y que no vean la tecnología como algo técnico, complejo o alejado de ellas, sino como un aliado para cualquier disciplina.
Si quieren dedicarse al arte, la IA puede ayudarles a ser más creativos y a nutrir mejor su proceso. Si quieren dedicarse a la medicina, puede ayudarles a crear mejores herramientas de diagnóstico o a imaginar la medicina del futuro. Si quieren emprender, pueden plantearse incluso cómo construir una compañía apoyándose en agentes de inteligencia artificial.
Da igual cuál sea su vocación o qué les motive, la inteligencia artificial puede entrar en esa ecuación y ayudarles a llegar más lejos.
Además, vamos hacia vidas profesionales más largas, con más posibilidades de reinventarnos y de tener distintas vocaciones a lo largo del tiempo. Y la IA nos va a permitir aprender más rápido y adaptarnos mejor.
Porque, en el fondo, la IA es un habilitador que nos da superpoderes.



