Interim Management: el liderazgo flexible que muchas empresas necesitan sin saberlo
Por Amanda Cebrián y Tomás Muñoz de TANDEM GLOBAL HR CONSULTING

Vivimos en un entorno social y económico global marcado por la aceleración, la incertidumbre y la exigencia constante. El mundo empresarial no es ajeno a esta realidad. Por ello, la capacidad de una organización para reaccionar a tiempo ante los cambios se ha convertido en una ventaja competitiva decisiva. Las compañías necesitan hoy líderes que no solo sepan gestionar, sino que sepan gestionar el cambio con celeridad.
Es precisamente aquí donde aparece el Interim Management, una práctica todavía en desarrollo en España, pero plenamente asentada en países anglosajones y del norte de Europa, donde forma parte del engranaje empresarial desde hace décadas.
- ¿Qué es realmente el Interim Management?
Como empresa especializada en Interim Management, no son pocas las veces que nos encontramos con cierta confusión en torno al término y a su aportación real: ¿es consultoría, es una sustitución temporal, o incluso headhunting? …
La respuesta es no. El Interim Management es una figura con identidad propia. Hablamos de directivos experimentados, con un amplio historial probado en gestión y liderazgo, que se incorporan a una organización de manera temporal y con objetivos concretos, medibles y ejecutables. Su misión no es “cubrir una vacante”, sino resolver un reto, impulsar un proyecto, gestionar una transición o cubrir una ausencia crítica con impacto inmediato, aunque en ocasiones el proceso no sea cómodo.
El concepto surge en Reino Unido y Países Bajos en los años 70 y 80, en plena reestructuración industrial. Las empresas necesitaban ejecutivos capaces de obtener resultados en semanas, no en largos periodos de adaptación. En España, su implantación ha sido más lenta, pero en la última década ha crecido de forma orgánica, especialmente en sectores sometidos a una fuerte presión competitiva.
- ¿Por qué ahora?
Este nuevo auge del Interim Management está directamente relacionado con el momento actual donde nos encontramos:
- Escasez de talento directivo: Los procesos de selección senior pueden prolongarse entre cuatro y siete meses, un plazo que muchas empresas no pueden permitirse.
- Transformación constante: Como indicamos al principio, la digitalización, la profesionalización, la expansión o las reorganizaciones se han convertido en retos habituales que requieren perfiles muy específicos, aunque no siempre de forma permanente.
- Búsqueda de eficiencia: Incorporar un directivo fijo para un reto temporal no siempre es la decisión más acertada, incluso cuando la misión pueda alargarse en el tiempo.
El Interim Management aporta, por tanto, agilidad, experiencia inmediata y neutralidad, tres ingredientes especialmente valiosos en tiempos de cambio. No es un consultor externo que recomienda ni un sustituto que “mantiene el puesto”; no es un “sustituto” que guarda el puesto hasta que llegue alguien; es un profesional que se integra, lidera y ejecuta desde dentro, con mirada externa y sin condicionantes internos. Su incorporación es precisa, enfocada y temporal, lo que ayuda a eliminar inercias, miedos y resistencias al cambio.
- ¿cuándo funciona mejor?
Existen escenarios en los que este modelo despliega todo su valor:
- Coberturas críticas: bajas imprevistas en direcciones clave del negocio.
- Transformación digital o profesionalización: proyectos que necesitan impulso inmediato.
- Crisis o reestructuraciones: liderazgo en momentos delicados.
- Expansión o internacionalización: crecimiento sin incrementar plantilla fija.
- Integración post-fusión: necesidad de orden, procesos y gobernanza.
En España hemos podido comprobar que la demanda se centra en sectores como:
- Industria, energía y logística (operaciones y eficiencia).
- Tecnología (crecimiento acelerado y escalado).
- Servicios financieros y seguros (regulación y control).
- Retail y consumo (estacionalidad y expansión).
- Startups (cuando el crecimiento supera la estructura directiva disponible).
- Ventajas: algo más que “un parche”
Lejos de ser una solución provisional, el Interim Management aporta ventajas claras y tangibles tanto para las organizaciones como para los profesionales que ejercen como interims.
- Ventajas para la empresa.
Desde el punto de vista de la organización, el Interim Management permite incorporar liderazgo sénior de forma inmediata, sin asumir los riesgos ni los plazos asociados a una contratación indefinida. Entre sus principales beneficios destacan:
- Rapidez en la toma de decisiones. El interim entra con un mandato claro y con autoridad para actuar desde el primer día, evitando bloqueos y retrasos en momentos críticos.
- Alta especialización. Se accede a perfiles con experiencia muy concreta —transformación, crisis, crecimiento, profesionalización— que difícilmente serían necesarios a largo plazo.
- Flexibilidad y control de costes. El servicio se adapta al tiempo real del proyecto, sin compromisos estructurales ni costes ocultos posteriores.
- Objetividad y neutralidad. Al no formar parte de la política interna, el interim puede abordar decisiones complejas con mayor independencia y foco en el negocio.
- Transferencia de conocimiento. Más allá de resolver el reto inmediato, el interim deja procesos, metodología y aprendizajes que permanecen en la organización.
Por todo ello, cada vez más empresas recurren al interim no solo como respuesta a una urgencia, sino como un acelerador estratégico en etapas de cambio.
Una herramienta especialmente valorada por comités de dirección y CEO’s cuando el tiempo, el foco y la capacidad de ejecución marcan la diferencia entre avanzar o quedarse atrás.
- Ventajas para los profesionales (freelances / interims)
El Interim Management también supone una alternativa profesional muy atractiva para directivos sénior que buscan un modelo distinto al de la carrera tradicional:
- Proyectos con impacto real. El interim es llamado para resolver retos concretos, lo que permite trabajar en misiones claras y con resultados visibles.
- Diversidad de experiencias. Participar en distintas organizaciones, sectores y contextos enriquece enormemente el bagaje profesional.
- Autonomía y flexibilidad. El modelo permite mayor control sobre el tipo de proyectos, su duración y el equilibrio profesional-personal.
- Actualización constante. Estar expuesto a distintos retos mantiene al profesional activo, actualizado y en contacto permanente con la realidad del mercado.
En mercados más maduros, el Interim Management no se percibe como una etapa de transición, sino como una opción de carrera en sí misma, basada en la aportación de valor, la experiencia y la capacidad de ejecución.
En definitiva, un modelo en el que todos ganan: la empresa avanza más rápido y el profesional aporta impacto allí donde realmente se le necesita.
- ¿Y qué hay del “fraccionamiento”? ¿Encaja con el modelo interim?
En este entorno cambiante aparecen también nuevos conceptos, como el fractional management, originario de Estados Unidos. Se refiere a directivos que trabajan a tiempo parcial (por ejemplo, dos días por semana) para varias empresas, normalmente pymes o startups que necesitan talento senior pero no pueden asumirlo a tiempo completo.
¿Tiene relación con el Interim Management? Sí, pero sin duda no es lo mismo:
- El interim es generalmente a tiempo completo y por un periodo limitado (habitualmente aunque no necesariamente por meses) para resolver un reto concreto.
- El fractional es generalmente a tiempo parcial y de forma recurrente, con un enfoque más continuista.
Pero sí que es cierto que ambas figuras comparten algo esencial: acercan talento directivo sénior a empresas que, de otro modo, no tendrían acceso a él.
Ambas figuras comparten, no obstante, un elemento clave: acercan talento directivo senior a empresas que, de otro modo, no tendrían acceso a él.
En España, el fraccionamiento está empezando a despegar —aunque aún menos desarrollado que el Interim Management— especialmente en áreas como marketing, finanzas, operaciones y RRHH. Para muchas pymes en crecimiento puede ser un complemento natural o incluso un paso previo a una solución de interim. Es ahí donde ambos modelos se encuentran.
- Conclusión: un modelo en expansión con largo recorrido
Aunque todavía estamos lejos del nivel de madurez de otros países europeos, el crecimiento del Interim Management en España es ya una realidad. Las organizaciones necesitan respuestas rápidas, liderazgo experimentado y flexibilidad, y el mercado laboral —cada vez más híbrido— exige modelos ágiles que combinen experiencia, velocidad y eficiencia.
Para las empresas, el interim es una herramienta estratégica; para los profesionales senior, una opción de carrera atractiva; y para consultoras como Tandem, un ámbito en el que estamos capacitados para aportar un alto valor.
Al final, el Interim Management no solo cubre un hueco: crea impulso, reduce incertidumbre y acelera resultados. Y eso, hoy más que nunca, marca la diferencia.



