España debate cómo cerrar la brecha entre aprender inglés y usarlo en el trabajo.

El EF English Proficiency Index 2025 confirma que el nivel de inglés en España avanza, pero alerta de una brecha persistente entre el aprendizaje del idioma y su uso efectivo en el entorno profesional, especialmente en la expresión oral y en los perfiles jóvenes.
Madrid, 15 de enero de 2026.El dominio del inglés ya no es un elemento diferencial, sino una competencia básica para acceder y progresar en el mercado laboral. Sin embargo, España sigue teniendo dificultades para convertir el aprendizaje del idioma en una herramienta real de empleabilidad y competitividad. Esta ha sido una de las principales conclusiones del acto de presentación del EF English Proficiency Index (EF EPI) 2025, que se ha celebrado hoy en Madrid.
La presentación de los principales resultados del estudio ha corrido a cargo de Niccolò Del Monte, director general de EF en España. A continuación, se ha celebrado una mesa de debate en la que los datos se han puesto en común y se han analizado desde distintas miradas —educación, universidad, empresa y administración— con la participación de Gemma Ollé, directora de marketing de EF; Orestes Wensell, director general de Talent Solutions de Manpower; María Mercedes Marín García, Dirección General de Formación de la Comunidad de Madrid; y Melisa Teves, directora del Instituto de Lenguas Modernas de la Universidad Nebrija.
El EF EPI 2025 es el mayor estudio internacional sobre el nivel de inglés y se elabora a partir de datos de 2,2 millones de personas adultas de 123 países y regiones. El informe sitúa a España en la posición 36 del ranking mundial, con 540 puntos, dentro del grupo de países con nivel moderado de dominio del inglés. Se trata de una ligera mejora respecto al año anterior que, no obstante, sigue siendo insuficiente en comparación con otras economías europeas con las que España compite por talento, inversión y oportunidades profesionales.
España mejora, pero avanza más despacio que su entorno
Los datos del EF EPI 2025 confirman una evolución positiva pero lenta del nivel de inglés en España. Mientras países del norte y centro de Europa consolidan el idioma como una herramienta transversal en educación, empresa y administración, en España el inglés sigue abordándose mayoritariamente desde una lógica académica.
Esta diferencia de enfoque tiene consecuencias directas en términos de competitividad. El propio estudio muestra una correlación clara entre el dominio del inglés y factores como la innovación, la productividad y la capacidad de colaboración internacional, elementos clave en un mercado laboral cada vez más globalizado.
Desde la administración, María Mercedes Marín García ha subrayado que “el reto es complejo y responde a realidades muy diversas, por lo que es fundamental garantizar que el sistema educativo dé cabida a todos los contextos socioeconómicos y fomente una competencia clave para generar talento y atraer inversión”.
El inglés ya no es un “plus”: es un requisito
En palabras de Niccolò Del Monte, “el inglés ya no es una competencia académica, sino una herramienta clave para la empleabilidad y la competitividad del país”. Este ha sido uno de los consensos que ha vertebrado el debate: el inglés ha dejado de ser un valor añadido para convertirse en un requisito estructural de empleabilidad.. Sin embargo, el nivel funcional del idioma continúa siendo una barrera para muchos profesionales, en parte porque —como ha señalado Gemma Ollé— “durante años el aprendizaje del inglés ha estado muy centrado en los contenidos teóricos, cuando el verdadero reto está en trasladarlo a situaciones prácticas y reales”. En este contexto, las empresas demandan cada vez más perfiles capaces de comunicarse con fluidez en entornos internacionales, tanto de forma presencial como remota.
La expresión oral, el principal cuello de botella
Otro de los puntos clave que se ha abordado durante el acto es la debilidad persistente de la expresión oral. Mientras que la lectura y la comprensión auditiva son las habilidades más sólidas, hablar inglés sigue siendo la principal dificultad.
En este contexto, Niccolò del Monte ha señalado que “aunque podríamos pensar que los jóvenes dominan mejor el inglés por su mayor exposición, los datos muestran lo contrario: las mejores puntuaciones se dan entre los 26 y 30 años, cuando el idioma empieza a utilizarse en contextos profesionales reales”.
Esta limitación afecta especialmente a los jóvenes profesionales. Pese a haber estudiado inglés durante más años que generaciones anteriores, muchos no se sienten preparados para utilizarlo en situaciones reales. Durante la mesa redonda se ha puesto de relieve que esta brecha se hace especialmente visible en la transición entre la formación académica y el mercado laboral.
Del aprendizaje al uso real: un reto estratégico
Desde el ámbito universitario, Melisa Teves ha insistido en la necesidad de cambiar el enfoque: “el inglés debe dejar de entenderse como una asignatura y asumirse como una herramienta para toda la vida; si no se genera la necesidad de usarlo, es difícil que el aprendizaje se consolide”.
Por su parte, desde la perspectiva empresarial, Orestes Wensell ha señalado que “en los procesos de selección vemos muchos perfiles con certificación en inglés, pero sin uso real del idioma; en un entorno empresarial global, el inglés es un factor claro de empleabilidad y mejora, sobre todo, cuando se practica de forma habitual”.
Las conclusiones del EF EPI 2025 apuntan así a la necesidad de repensar el aprendizaje del inglés desde una perspectiva más práctica y orientada al uso real, priorizando la exposición constante al idioma, la interacción y la confianza comunicativa.



