DesarrolloDestacadaInnovaciónMercado LaboralTecnología

El futuro de la IA en las empresas se empieza a jugar en Recursos Humanos.

  • MIOTI Tech & Business School señala que RRHH deberá liderar la adopción transversal de la IA, identificando competencias necesarias por área, impulsando formación especializada y convirtiendo el conocimiento individual en una capacidad compartida.
  • El reto ya no es proporcionar acceso a herramientas de IA, sino lograr un uso productivo, seguro y responsable, adaptado a cada función y acompañado de políticas claras de gobernanza, protección de datos y supervisión humana.

La inteligencia artificial es ya una tecnología extendida en muchas empresas, donde departamentos de marketing, finanzas, operaciones, equipos legales o comerciales ya incorporan asistentes inteligentes en gran parte de su trabajo diario. De hecho, el 66,7% de los responsables de RRHH ya utiliza la IA en su compañía, según datos extraídos del informe “Inteligencia Artificial y gestión del talento digital: Del hype a la práctica” elaborado por MIOTI Tech & Business School. Como consecuencia, el desafío al que se enfrentan ahora las empresas ha cambiado: ya no consiste en facilitar el acceso a estas herramientas, sino en conseguir que su uso deje de depender de iniciativas individuales y se convierta en una capacidad compartida por toda la organización que genere mejoras reales de productividad.

Desde la escuela de negocios señalan que esta nueva etapa está desplazando el protagonismo desde los departamentos tecnológicos hacia el de Recursos Humanos. Si durante los últimos años el foco ha estado en incorporar nuevas herramientas, la siguiente fase pasa por identificar las competencias que necesita cada área, rediseñar los procesos de aprendizaje y preparar a las organizaciones para integrar la inteligencia artificial de forma transversal. Además, será clave identificar dentro de las empresas a aquellos profesionales con mayor capacidad para experimentar, aprender y compartir conocimiento, ya que serán ellos quienes impulsen la adopción en el resto de los equipos.

Los datos de ese informe apuntan en la misma dirección. El 91,7% de los responsables cree que es necesario fomentar el uso de la IA entre los empleados, y el 83,3% sitúa la formación y el desarrollo profesional como el área donde esta tecnología tiene mayor impacto, muy por delante de la selección de personal (58,3%) o la retención de talento (50%). El verdadero reto está en el punto de partida: ninguno de estos expertos considera que el nivel de conocimiento sobre IA en su empresa sea alto.

Esta transformación también empieza a reflejarse en el mercado laboral. Según el informe AI Jobs Barometer 2026 de PwC, las competencias requeridas en los puestos más expuestos a la inteligencia artificial evolucionan más del doble de rápido que en el resto del mercado laboral, mientras que las ofertas de empleo que demandan conocimientos en IA crecen siete veces más rápido que el conjunto del empleo. La transformación, por tanto, ya no depende únicamente de incorporar nuevas soluciones tecnológicas, sino de preparar a las personas para trabajar con ellas desde un papel estratégico.

«A lo largo de estos dos últimos años muchas organizaciones ya han superado la fase de experimentar con la IA. El verdadero reto ahora es conseguir que esa capacidad permee a toda la empresa, genere un impacto real en el negocio y, sobre todo, que las personas estén preparadas para aprovecharla», explica Fabiola Pérez, CEO y cofundadora de MIOTI Tech & Business School. «Y eso exige mucho más que implantar herramientas. Requiere formar a las personas, redefinir competencias y acompañar un cambio cultural que, en gran medida, deberá liderarse desde Recursos Humanos. Formar no es impartir un curso de herramientas genérico: es personalizar esas capacitaciones según las necesidades de los empleados y quién mejor que el departamento de personas para liderarlo».

La formación generalista ya ha dejado de existir

En los primeros años de adopción, buena parte de las iniciativas de formación en inteligencia artificial estuvieron orientadas a explicar el funcionamiento de esta tecnología o a mostrar las posibilidades de herramientas de uso general. Sin embargo, la rápida incorporación de la IA al trabajo diario está evidenciando que ese enfoque comienza a quedarse corto.

Ahora las empresas demandan programas mucho más especializados y adaptados a cada función, ya que las necesidades de un abogado no son las mismas que las de un profesional de marketing, un auditor, un ingeniero o un responsable de compras. Tampoco lo son los riesgos asociados al tratamiento de la información, la privacidad o el cumplimiento normativo. Por ello, desde MIOTI consideran que la siguiente fase de adopción pasa por desarrollar itinerarios formativos adaptados a cada función, centrados en casos de uso reales y alineados con las necesidades específicas de cada departamento para que aporte mejoras medibles en productividad y toma de decisiones.

Del mismo modo, desde MIOTI advierten de que tampoco existe una única solución de inteligencia artificial válida para toda la organización. Aunque los asistentes generalistas pueden convertirse en una herramienta transversal, cada departamento necesita casos de uso y aplicaciones adaptadas a su realidad, por lo que trasladar un mismo modelo a toda la empresa rara vez ofrece los mismos resultados.

Del acceso a la IA al uso responsable

A esta realidad se suma otro fenómeno cada vez más frecuente, el “Shadow AI”, es decir, el uso de herramientas de inteligencia artificial al margen de los entornos corporativos. Muchos profesionales recurren a plataformas públicas para agilizar tareas sin conocer plenamente las implicaciones que puede tener compartir determinada información fuera de los canales autorizados por la empresa.

La creciente presencia de asistentes digitales en el entorno laboral está llevando a las organizaciones a reforzar las políticas de gobernanza, definir criterios claros sobre el uso responsable de la IA y aumentar la formación en aspectos relacionados con la protección de datos, la ciberseguridad y la gestión de información.

Según el informe Global Human Capital Trends 2026 de Deloitte, el 85% de las empresas prevén personalizar los agentes para adaptarlos a las necesidades específicas de su negocio. Sin embargo, solo una pequeña parte reconoce estar rediseñando realmente la forma en la que las personas trabajan junto a la inteligencia artificial.

En este contexto, desde MIOTI consideran que la alfabetización en inteligencia artificial, una directriz que ya recoge el propio Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act), debe ir mucho más allá del aprendizaje técnico. Los profesionales necesitan comprender qué tareas pueden delegar en estas herramientas, cuáles requieren supervisión humana, cómo evaluar la fiabilidad de las respuestas que obtienen y qué información puede o no compartirse con estos sistemas.

«Tener acceso a la IA ya no distingue a nadie, porque lo tienen todas las empresas», concluye Pérez. «La diferencia está en aquellas organizaciones que han convertido ese acceso en criterio: saber qué tareas son automatizables, cuáles necesitan supervisión y qué información no compartir. Esa brecha está abierta y se cierra formando y capacitando”.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Botón volver arriba