El 81% de las personas empleadas combina el trabajo remoto con la presencia en la oficina.

· La modalidad que registra los mayores niveles de satisfacción entre profesionales es la combinación de presencialidad en la oficina con uno o dos días a la semana de teletrabajo.
· En un entorno laboral cada vez más flexible, la oficina evoluciona para adaptarse a distintas necesidades y perfiles, consolidándose como un espacio clave para conectar, compartir conocimiento y desarrollarse profesionalmente.
· Estas conclusiones están recogidas en el informe “La (R)evolución del workplace: reimaginando la presencia” impulsado por ISS Iberia y basado en la opinión de casi 11.000 profesionales de 15 países, que analiza cómo se está transformando la relación de las personas con los espacios de trabajo.
Tras las vacaciones toca volver a la rutina y, en muchas ocasiones, eso supone volver a la oficina. El modelo híbrido se ha consolidado como la forma de trabajo predominante en la actualidad, que combina asistir presencialmente al lugar de trabajo con el teletrabajo. Este nuevo escenario supone un reto para las organizaciones que, más allá de ofrecer flexibilidad, deben comprender cómo trabajan las personas y qué necesitan en cada momento para crear entornos que sumen valor.
Actualmente, el 81% de las personas empleadas combina el trabajo remoto con la presencia en la oficina, siendo lo más habitual teletrabajar uno o dos días a la semana, una fórmula que registra los mayores niveles de satisfacción según datos recogidos en el informe “ “La (R)evolución del workplace: reimaginando la presencia”. Este documento, elaborado por el Grupo ISS a partir de una encuesta a casi 11.000 profesionales de 15 países, analiza cómo están evolucionando los modelos híbridos y qué papel desempeñan los espacios de trabajo en la experiencia y el desarrollo profesional de las personas.
Este equilibrio entre presencialidad y trabajo remoto está redefiniendo la forma en que se diseñan y gestionan los espacios laborales. Si bien la flexibilidad aporta ventajas como menos desplazamientos y mayor conciliación, la oficina sigue ofreciendo un valor diferencial como entorno en el que se generan experiencias, bienestar y oportunidades que no se encuentran en el modelo híbrido.
La experiencia en la oficina es cada vez más decisiva, especialmente como espacio de conexión entre personas. De hecho, el 71% de las personas encuestadas la sigue considerando un lugar clave para conectar con los equipos, aprender y desarrollarse profesionalmente. Entre los beneficios más valorados, se destaca pasar tiempo con compañeros y compañeras (52%) o compartir conocimientos y aprendizajes (40%), aspectos difíciles de reproducir en entornos completamente remotos.
El informe de ISS pone de relieve que no existe un único perfil de usuario, una diversidad que obliga a las compañías a observar y analizar la experiencia real para adaptar los espacios a necesidades muy diferentes. Se identifican cuatro grandes perfiles, desde quienes buscan rutinas estables o concentración absoluta, pasando por visitantes intencionales centrados en la colaboración y el aprendizaje, hasta quienes valoran la coherencia entre espacio y valores personales.
Como señala Beatriz Santos, gerente de Workplace y Servicios Auxiliares en ISS Iberia, “en un entorno de trabajo híbrido, la oficina sigue siendo un espacio clave para el desarrollo personal y profesional de las personas, ya que la interacción entre equipos favorece el intercambio de ideas y la construcción de relaciones que impulsan el crecimiento dentro de las organizaciones”.
La evolución de los espacios de trabajo
Actualmente, el workplace ha evolucionado como servicio, integrando tecnología, sostenibilidad y bienestar. Las empresas ya no gestionan metros cuadrados, sino que diseñan experiencias, creando momentos de valor y ofreciendo opciones que se adaptan a todas las personas.
“Más que un espacio físico, la oficina es hoy en día un sistema vivo y flexible, que es capaz de impulsar aspectos clave como la productividad, fortalecer el sentido de pertenencia y favorecer el desarrollo profesional de cada persona según sus necesidades y motivaciones”, ha destacado Beatriz Santos.
A pesar de los avances, el principal reto hoy en día para las organizaciones es gestionar el workplace analizando y comprendiendo las necesidades reales para diseñar espacios que respondan a ellas. En este sentido, el estudio señala que una de cada cuatro personas encuestadas expresa insatisfacción con el entorno de la oficina y las condiciones de las instalaciones, y el 64% de los profesionales afirma que son necesarias mejoras en las instalaciones o en la experiencia dentro del espacio laboral para incentivar una mayor asistencia.
Estas conclusiones evidencian que el workplace está evolucionando hacia un modelo más flexible y centrado en las personas, en el que no existe una solución única, sino múltiples formas de responder a las necesidades de los equipos. Apostar por entornos que combinen flexibilidad, bienestar, tecnología y sostenibilidad, está transformado las oficinas en un elemento estratégico, así como en un lugar donde se quiere estar, colaborar y desarrollarse profesionalmente.



