Del Vision Board al Action Board: cuando la visión pasa de inspirar a transformar
Por Manuel Lassús, Co-Fundador Master Talent Perú

A comienzos de año, muchos líderes se toman un momento para mirar hacia adelante. Reflexionan sobre lo que quieren lograr, cómo quieren sentirse, qué tipo de impacto desean tener y hacia dónde quieren ir. De ese ejercicio nacen los vision boards: imágenes, palabras y símbolos que representan una aspiración futura.
Y eso está bien. La visualización cumple un rol poderoso: nos saca del piloto automático, conecta con la emoción y nos permite imaginar escenarios distintos a los actuales.
El problema aparece cuando la visión se queda solo en la pared.
El riesgo del vision board sin acción
He visto a muchos líderes y equipos profundamente conectados con su visión… pero frustrados meses después. No porque la visión fuera incorrecta, sino porque nunca se tradujo en comportamientos concretos.
La pregunta incómoda no es qué quiero lograr, sino:
¿Qué acciones específicas voy a llevar a cabo para que esa visión tenga alguna posibilidad de ocurrir?
Porque una visión sin acción no es estrategia.
Es solo intención.
Del Vision Board al Action Board
Un action board no habla de sueños, habla de decisiones.
No se enfoca en el resultado final, sino en los comportamientos que lo hacen posible.
Algunas claves prácticas para construirlo:
1. Define prioridades (pocas, pero claras)
No todo es prioridad. Elige qué es aquello que realmente moverá la aguja este año, partiendo de un análisis del mercado y del negocio. Si todo es importante, nada lo es.
2. Traduce cada prioridad en acciones observables
Si alguien mirara trabajar a cada integrante de tu equipo, ¿podría identificar que estás avanzando hacia tu visión? Las acciones deben poder verse, medirse y registrarse.
3. Decide qué harás distinto en tu día a día
No se pueden conseguir resultados distintos haciendo lo mismo. ¿Qué hábito vas a instalar o eliminar? ¿Qué conversaciones nuevas vas a tener?
4. Diseña un sistema de seguimiento simple
La motivación no se sostiene sola. Toma pausas con propósito y responde una sola pregunta:
¿mis acciones siguen alineadas con la visión que declaré?
Cuando la visión se convierte en impacto
La visión inspira.
La acción transforma.
Los líderes que generan impacto no son los que tienen la visión más bonita, sino los que son capaces de sostener pequeñas acciones, incluso cuando nadie las ve y cuando no hay resultados inmediatos.
Tal vez este sea un buen momento para volver a mirar tu vision board.
Y luego, con intención, empezar a diseñar tu action board.
Porque el camino que quieres construir no depende de lo bien que lo imagines,
sino de los peldaños que construyes cada día en esa dirección.



