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¿Cómo impactará la IA en el empleo de las personas con discapacidad?El 60,2% la ve como oportunidad, el 30,3% como amenaza, y el 9,5%percibe tanto beneficios como riesgos

 Aunque el escenario sigue siendo incierto, por ahora no existen evidencias de que la
automatización asociada a la IA esté generando un impacto diferencialmente negativo en el
empleo de las personas con discapacidad respecto al conjunto de la población.
 Los mayores impactos de la automatización se están produciendo, por ahora, en ocupaciones
cualificadas como la programación, el análisis de datos, la redacción o determinadas funciones
de atención al cliente.
 Según datos de la presente encuesta, las personas con discapacidad que buscan empleo se
están orientado hacia servicios auxiliares, logística, comercio, limpieza u hostelería, sectores
que, por ahora, presentan una menor exposición al reemplazo tecnológico.
 “La automatización no debe interpretarse automáticamente como desaparición del empleo, sino
como una transformación de tareas y procesos. La clave es que nadie se quede atrás en esa
transición, especialmente las personas con discapacidad, que ya afrontan mayores barreras de
acceso al mercado laboral. Para ello, debemos preparar a todas las personas y a las
organizaciones para aprovechar el potencial de la IA desde criterios de accesibilidad e
inclusión.”, señala Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.
 La exposición a la automatización está vinculada principalmente al tipo de ocupación y a las
funciones desempeñadas, no a la discapacidad como condición personal. No obstante,
conviene prestar atención a jóvenes y mujeres con discapacidad. En los jóvenes, el riesgo no
es tanto la sustitución directa de empleo, sino la posible reducción de oportunidades de
entrada al mercado laboral si aún no cuentan con experiencia o habilidades humanas que
complementan a la IA, como el criterio o la toma de decisiones. En las mujeres, esto se explica
por su mayor presencia en ámbitos como la atención al cliente o la gestión de información,
donde la automatización está transformando tareas y competencias.
 En todo caso, el desafío no debe abordarse desde el alarmismo, sino desde la anticipación. De
hecho, las Nuevas Tecnologías y la IA pueden contribuir a aumentar la participación laboral de
las personas con discapacidad, al facilitar tanto el acceso al empleo como el desempeño
profesional. Para que este potencial se traduzca en inclusión real, las tecnologías deben ser
accesibles, fáciles de usar y asequibles.

¿Cómo va a afectar la inteligencia artificial (IA) al empleo de las personas con discapacidad? En los
últimos años, el debate público ha oscilado entre dos extremos. Por un lado, quienes anticipan una ola
masiva de destrucción de puestos de trabajo causada por la automatización. Por otro, quienes consideran
que la IA simplemente actuará como una herramienta que mejorará la productividad, sin alterar de forma
significativa el empleo. La realidad, como suele ocurrir con las transformaciones tecnológicas,
probablemente se sitúe en un punto intermedio.
En todo caso, se trata de una cuestión que adquiere una dimensión especialmente sensible cuando nos
centramos en personas con discapacidad. La automatización de tareas, la rápida transformación de los
perfiles profesionales y la creciente digitalización del mercado laboral han alimentado el temor a que
quienes ya afrontaban mayores barreras de acceso al empleo puedan ver reducidas aún más sus
oportunidades laborales.

Antes de avanzar en el análisis, conviene conocer la visión de las propias personas con discapacidad
sobre la IA y su impacto en el empleo.
La IA se percibe más como oportunidad que como amenaza
Los resultados del informe reflejan una percepción mayoritariamente positiva. En concreto, el 60,2% de
las personas con discapacidad considera la IA una oportunidad para mejorar su empleabilidad,
que puede facilitar tareas como la elaboración del currículum, la preparación de candidaturas o el
entrenamiento para entrevistas de trabajo.
Por el contrario, un 30,3% percibe la IA como una amenaza, al considerar que podría sustituir
algunos de los puestos de trabajo que tradicionalmente desempeñan las personas con
discapacidad mediante procesos de automatización. Además, expresan preocupación por los posibles
sesgos presentes en los sistemas de selección basados en inteligencia artificial, que podrían generar
nuevas barreras de acceso al empleo.
Por último, un 9,5% mantiene una visión ambivalente, reconociendo que la inteligencia artificial puede
representar tanto una oportunidad como un riesgo para la inclusión laboral de las personas con
discapacidad, en función de cómo se diseñe, implemente y utilice.

Esta diversidad de percepciones refleja la incertidumbre que todavía existe en torno al impacto de la IA en el mercado laboral. Sin embargo, más allá de los temores que expresa cerca de un tercio de las personas encuestadas, las evidencias disponibles hasta el momento no muestran que la automatización asociada a la IA esté generando un impacto diferencialmente negativo en el empleo de las personas con
discapacidad, como veremos en el siguiente epígrafe. En todo caso, sí resulta imprescindible vigilar el
uso de la IA en los procesos de selección, para evitar que posibles sesgos algorítmicos descarten
o penalicen a personas con discapacidad.
Las personas con discapacidad no se concentran -por ahora- en los empleos más expuestos a la automatización.
Cuando se analiza el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, suele asumirse que las personas
con discapacidad constituyen uno de los segmentos más vulnerables ante una posible pérdida de
oportunidades laborales derivada de la automatización. Sin embargo, la evidencia disponible sugiere que
el nivel de exposición depende mucho más del tipo de ocupación desempeñada que de la discapacidad
en sí misma.
De hecho, según se desprende del informe Labor market impacts of AI: A new measure and early
evidence, desarrollado por Anthropic, los mayores impactos de la IA se están observando en
actividades intensivas en información y conocimiento, como la programación, el análisis de datos,
la generación de contenidos o determinadas tareas administrativas y de atención al cliente.

Por el contrario, muchas ocupaciones que requieren interacción física, movilidad, manipulación de
objetos, contacto con las personas o presencia en entornos cambiantes siguen siendo más difíciles de
automatizar. Según el citado informe de Anthropic, algunas de las profesiones menos automatizables, hoy por hoy, son las de cocinero/a, mecánico/a, socorrista, auxiliar de cocina o personal de vestuarios.
Los resultados de la presente encuesta arrojan que entre las personas con discapacidad que en estos
momentos están buscando empleo a través de la Fundación Adecco predominan sectores como
servicios auxiliares (recepción, control de accesos, conserjería, tareas administrativas básicas),
logística y transporte (preparación de pedidos, gestión de almacén, envíos o reparto), comercio y
ventas (atención al público, reposición, caja o apoyo comercial), limpieza y mantenimiento
(instalaciones, mantenimiento básico o servicios generales) u hostelería (cocina, office, servicio de
sala o apoyo en alojamientos). Se trata, en términos generales, de ocupaciones que actualmente
presentan una exposición menor a la automatización que los empleos más cualificados basados en el
procesamiento de información.

TOP 5 sectores en los que buscan empleo personas con discapacidad
Servicios auxiliares (conserjería, recepción…) 50,2%
Logística y transporte (preparación pedidos, envío, reparto…) 40,7%
Comercio, ventas 35,4%
Limpieza y mantenimiento 32,9%
Hostelería y turismo 18,8%

Fuente: 15º informe Tecnología y Discapacidad. Fundación Adecco

Esto no significa que estos puestos de trabajo permanezcan al margen de la transformación tecnológica.
La IA también puede modificar tareas, procesos y competencias en estos ámbitos, pero, por el momento,
no parece estar generando en ellos un efecto de sustitución tan intenso como en otras ocupaciones. En
consecuencia, y por el momento, las personas con discapacidad no parecen concentrarse
mayoritariamente en los segmentos del mercado laboral más expuestos a la automatización.
Jóvenes y mujeres con discapacidad: ¿más vulnerables a la automatización?
Aunque no existen evidencias de que la automatización esté teniendo un impacto más negativo en el
empleo de las personas con discapacidad que en el conjunto de la población, sí conviene prestar atención
a determinados perfiles que podrían afrontar mayores retos de adaptación a medio y largo plazo.
Es, en primer lugar, el caso de los jóvenes con discapacidad que buscan su primer empleo, quienes
afrontan una doble barrera: además de los prejuicios a los que aún tienen que enfrentarse, derivados de
la discapacidad, no cuentan con experiencia profesional y han tenido menos oportunidades de desarrollar
competencias estratégicas como el criterio, la toma de decisiones o el liderazgo. Hay que tener en cuenta
que, en muchas profesiones, los primeros puestos de trabajo consisten en tareas relativamente rutinarias:
preparar informes preliminares, recopilar información, realizar análisis básicos o atender consultas
sencillas. Estas tareas, que hoy puede desempeñar de forma muy solvente la IA, forman parte del proceso de aprendizaje que permite a los profesionales jóvenes adquirir experiencia y avanzar en su
carrera.
El informe de Anthropic encuentra indicios de que la contratación de profesionales entre 22 y 25 años en
ocupaciones altamente expuestas a la IA podría estar ralentizándose. De hecho, la probabilidad de que
un joven consiga un nuevo empleo en estas profesiones ha caído aproximadamente un 14% en
comparación con 2022. Esto no implica necesariamente que el desempleo juvenil esté aumentando,
pero sí puede indicar que las oportunidades de entrada en determinadas profesiones podrían estar
reduciéndose, una realidad que merece especial atención en el caso de los jóvenes con discapacidad,
que ya afrontan mayores barreras para acceder a sus primeras experiencias laborales.
En segundo lugar, también las mujeres con discapacidad podrían verse más expuestas al posible
reemplazo por automatización. Por un lado, porque continúan afrontando desigualdades derivadas de la
intersección entre género y discapacidad; por otro, porque tienen una presencia significativa en
actividades administrativas, de atención al cliente, gestión de información o apoyo comercial, ámbitos
donde la inteligencia artificial sí está transformando procesos y tareas con especial intensidad.
En todo caso, el desafío no debe abordarse desde el alarmismo, sino desde la anticipación. La clave está
en reforzar la formación digital, facilitar itinerarios de recualificación, garantizar herramientas
accesibles, acompañar a las empresas en la adaptación y asegurar que los sistemas
automatizados de selección no reproduzcan sesgos por edad, género o discapacidad.
Además, conviene evitar una visión exclusivamente centrada en la vulnerabilidad. La transformación
tecnológica también está poniendo en valor competencias que muchas personas con discapacidad han
desarrollado a lo largo de su trayectoria vital y profesional, como la capacidad de adaptación, la
resiliencia, la resolución creativa de problemas o una especial sensibilidad hacia la accesibilidad y
el diseño inclusivo. Estos atributos podrían marcar la diferencia y convertirse en un valor añadido en su
interacción con los sistemas inteligentes.
Como señala Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “Una mayor exposición a
la automatización no debe interpretarse automáticamente como desaparición del empleo, sino como una
transformación de tareas, procesos y competencias. La clave es que nadie se quede atrás en esa
transición, especialmente las personas con discapacidad, que ya afrontan mayores barreras de acceso al
mercado laboral. Para ello, debemos preparar a todas las personas y organizaciones para aprovechar el
potencial de la IA desde criterios de accesibilidad e inclusión. Hoy más que nunca, es necesario reforzar
las competencias digitales, pero también aquellas habilidades humanas que complementan a la IA como
el criterio, la toma de decisiones o la adaptación”.
Cuando la tecnología se diseña para incluir: una palanca para la autonomía, la salud, la formación, el empleo y la participación social
Los resultados del informe confirman que, cuando se diseñan desde criterios inclusivos, las Nuevas
Tecnologías (NT) y la IA pueden contribuir significativamente a mejorar la calidad de vida de las personas
con discapacidad, favoreciendo su autonomía, salud y bienestar, acceso a la formación y al empleo, así
como su participación en la vida social, cultural y de ocio.

Autonomía
La autonomía personal es uno de los ámbitos en el que las personas con discapacidad perciben un mayor
impacto positivo de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. En concreto, el 94,8% considera que
estas herramientas contribuyen, en mayor o menor medida, a aumentar su independencia en la vida
cotidiana, mientras que solo un 5,2% estima que su influencia es escasa o inexistente.
Entre los beneficios destacan el acceso a la información, señalado por el 76,8% de las personas
encuestadas, y la comunicación con otras personas (67%). En este ámbito, la evolución tecnológica ha
supuesto una auténtica transformación para muchas personas con discapacidad. Un ejemplo
paradigmático es el impacto que tuvieron aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp para
las personas con discapacidad auditiva usuarias de lengua de signos.
Asimismo, más de la mitad de las personas encuestadas destaca el papel de las nuevas tecnologías para
realizar gestiones económicas y bancarias de forma autónoma (52,2%) y para efectuar compras y/o
trámites online sin necesidad de desplazarse (50%). Por otra parte, un 47,2% afirma que estas
herramientas les ayudan a organizar su día a día mediante la programación de tareas, citas y recordatorios, mientras que un 44% señala que las tecnologías de asistencia, la geolocalización o la
robótica asistencial han mejorado sus posibilidades de desplazamiento autónomo.

Salud y bienestar
Además de favorecer la autonomía, las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial están contribuyendo a mejorar- colateralmente- la salud y el bienestar de muchas personas con discapacidad y así lo aseguran
el 89,9% de las personas encuestadas. La digitalización de los servicios sanitarios facilita un
seguimiento más continuo de la salud, mejora el acceso a la atención médica y reduce algunas de las
barreras físicas y geográficas que tradicionalmente han dificultado el acceso a determinados recursos.
Acceso a oportunidades de formación
La formación es otro de los ámbitos en los que las personas con discapacidad perciben un impacto
especialmente positivo de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. En concreto, un 78,8%
considera que estas herramientas favorecen un acceso más igualitario al aprendizaje, contribuyendo a
reducir barreras que tradicionalmente han limitado las oportunidades formativas.
La principal ventaja es la eliminación de barreras físicas y temporales, destacada por el 75% de las
personas encuestadas. Asimismo, un 59,9% valora positivamente la posibilidad de adaptar los
contenidos y formatos de aprendizaje a las necesidades y preferencias de cada persona. La
combinación de texto, audio, vídeo, subtitulado, lectura automática o herramientas de apoyo basadas en
IA facilita experiencias formativas más accesibles y personalizadas, permitiendo avanzar a diferentes
ritmos y estilos de aprendizaje.
Por otra parte, más de la mitad de las personas encuestadas (55%) considera que las nuevas tecnologías
amplían su acceso a oportunidades laborales, ya que les permiten acceder a una oferta formativa más
amplia y adquirir competencias cada vez más demandadas por las empresas. Finalmente, un 35%
destaca que las nuevas tecnologías facilitan la resolución de dudas y la interacción con docentes y
tutores, favoreciendo un acompañamiento más continuo durante el proceso formativo.

Aliadas del empleo
Las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial se han convertido en importantes aliadas para la
inclusión laboral de las personas con discapacidad, actuando desde una doble vertiente: facilitando la
búsqueda de empleo y favoreciendo el desempeño profesional una vez incorporadas a las
empresas.
En efecto, un 93,6% de las personas encuestadas considera que la digitalización facilita la búsqueda de
empleo en sí misma. Entre las ventajas más destacadas se encuentra la posibilidad de enviar
currículums en formato digital (83%), acceder a plataformas de empleo especializadas en
discapacidad (67%) o realizar entrevistas online sin necesidad de desplazarse (53,3%).
Asimismo, la mitad de las personas encuestadas (50%) destaca el potencial de la inteligencia artificial
para optimizar su candidatura, mediante herramientas que ayudan a redactar currículums, preparar
entrevistas o identificar ofertas ajustadas a su perfil.

Pero el impacto de las nuevas tecnologías no termina en el acceso al empleo. Un 75,6% considera que
también facilitan el desempeño profesional. En este sentido, el teletrabajo es uno de los avances más
valorados (63%), al permitir que muchas personas puedan desarrollar su actividad profesional y
demostrar su talento sin desplazamientos ni barreras físicas.

Además, un 72,8% destaca la importancia de las herramientas adaptadas a sus necesidades, que
permiten desarrollar tareas con mayor autonomía y eficacia. Entre ellas se encuentran los lectores y
magnificadores de pantalla para personas con discapacidad visual, los sistemas de subtitulado
automático y transcripción en tiempo real para personas con discapacidad auditiva, los asistentes
virtuales activados por voz, los teclados adaptados frecuentes entre personas con discapacidad
física, los programas de reconocimiento de voz o las herramientas de inteligencia artificial capaces
de simplificar textos o resumir información.

“Cuando acompañamos a personas con discapacidad en su búsqueda de empleo, vemos que no todas
tienen las mismas necesidades. Hay personas para las que una entrevista online evita un desplazamiento
complicado; otras que gracias a una herramienta de lectura, subtitulado o adaptación de textos pueden
demostrar mejor sus capacidades; y otras que necesitan apoyo para perder el miedo a la IA y aprender a
utilizarla con confianza. Por eso, la clave no está solo en que existan nuevas herramientas, sino en que
sean accesibles, comprensibles y estén acompañadas de formación. La tecnología puede abrir muchas
puertas, pero tenemos que asegurarnos de que todas las personas tengan la llave”, señala Begoña
Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco.
¿Puede la tecnología reforzar la participación laboral de las personas con discapacidad?
Este amplio abanico de posibilidades que abren las Nuevas Tecnologías y la IA en el ámbito laboral invita
a reflexionar sobre su potencial para impulsar la participación en el empleo de las personas con
discapacidad y avanzar hacia entornos de trabajo más inclusivos, accesibles y adaptados a sus
necesidades. Conviene recordar que la tasa de actividad de las personas con discapacidad se sitúa en el
35,4% y su tasa de empleo en el 28,9%, cifras todavía muy alejadas de las registradas entre la población
sin discapacidad. En otras palabras, el 64,6% de las personas con discapacidad en edad de trabajar no
tienen empleo ni lo busca, mientras que solo el 28,9% de ellas tiene empleo. En este contexto, la
transformación digital representa una oportunidad sin precedentes para reducir esta brecha,
siempre que se desarrolle desde criterios de accesibilidad, equidad e inclusión.

“Las Nuevas Tecnologías y la inteligencia artificial pueden ser una gran palanca para aumentar la
participación laboral de las personas con discapacidad, porque actúan justo donde muchas veces
aparecen las barreras: en el acceso al empleo y en el desempeño del puesto de trabajo. Hoy, una
entrevista online puede evitar un desplazamiento complejo; una herramienta de IA -como el CV Maker del grupo Adecco y su Fundación- puede ayudar a preparar mejor un currículum o una candidatura; y una
solución adaptada puede permitir que una persona desarrolle sus tareas con más autonomía. Pero la
tecnología, por sí sola, no garantiza la inclusión. Para que realmente contribuya a reducir la brecha
laboral, tiene que ser accesible, fácil de utilizar, asequible y estar acompañada de formación. Solo así
conseguiremos que la IA no sea un privilegio para unos pocos, sino una herramienta al servicio de todas
las personas”, señala Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.
Vida social y ocio
Las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial también están desempeñando un papel clave en la
mejora de la vida social de las personas con discapacidad. Así lo manifiesta el 93,2% de las personas
encuestadas, que considera que estas herramientas contribuyen positivamente a fortalecer sus relaciones
sociales y su participación en la comunidad.
Además, las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial también están ampliando las oportunidades de
acceso al ocio, la cultura y la participación comunitaria de las personas con discapacidad y así lo
consideran el 79,6% de las personas encuestadas.

La cara B: formación, coste y accesibilidad
A pesar del papel indiscutible de las Nuevas Tecnologías en la mejora de la calidad de vida de las
personas con discapacidad, una parte muy significativa de las personas encuestadas -el 84%- afirma
encontrar algún tipo de barrera en su interacción con el entorno digital. Este dato matiza el impacto
positivo de la tecnología y recuerda que su potencial inclusivo no se materializa plenamente si persisten
obstáculos de acceso, uso o accesibilidad.
Las barreras más frecuentes son aquellas formativas y de usabilidad, señaladas por el 49,3%. En este
sentido, casi la mitad de las personas con discapacidad considera que el uso de determinadas
herramientas tecnológicas resulta complejo o avanzado, especialmente cuando no han recibido formación específica. Esta falta de conocimiento puede generar inseguridad, desconfianza, rechazo o miedo a equivocarse.
En segundo lugar, un 34,9% identifica barreras económicas, relacionadas con la falta de recursos para
acceder a dispositivos, conexión o herramientas tecnológicas adecuadas, como smartphones,
ordenadores u otros apoyos digitales. A continuación, un 15,2% señala barreras de accesibilidad, al no
estar todas las tecnologías diseñadas o adaptadas para responder a los distintos tipos de discapacidad.

Según Francisco Mesonero: “Para que las Nuevas Tecnologías y la IA sean verdaderas aliadas del
empleo de las personas con discapacidad, debe desarrollarse desde criterios de accesibilidad, formación,
acompañamiento y supervisión ética. Esto implica diseñar herramientas accesibles desde el origen,
garantizar que su coste no se convierta en barrera, preparar a las empresas para adaptar puestos de
trabajo, reforzar habilidades humanas complementarias a los sistemas inteligentes e incorporar la
experiencia de las personas con discapacidad en el diseño y evaluación de las soluciones tecnológicas”.
Acercar la IA a las personas con discapacidad
En el marco de la colaboración internacional entre The Adecco Group y Microsoft, la Fundación Adecco,
Microsoft Ibérica y Gadesoft mantienen una colaboración para capacitar en Inteligencia Artificial (IA) entre
personas en situación de vulnerabilidad, entre ellas las personas con discapacidad.
Esta colaboración facilita, gratuitamente, el acceso a conocimientos y herramientas de Inteligencia
Artificial, dotando a las personas beneficiarias de competencias clave para la empleabilidad y el desarrollo
profesional. Hasta la fecha, este programa ya ha formado a 150 personas beneficiarias de la Fundación Adecco

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