Opinión

El «impuesto del frío»: la llegada del invierno dispara los gastos fijos del hogar en unos 200 euros al mes.

● Ernesto Campos Campillo, experto de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), advierte que el aumento de gastos fijos erosiona severamente la capacidad de ahorro mensual de las rentas medias entre noviembre y marzo.
● Según estimaciones basadas en datos de la OCU y el IDAE, el recibo de gas de un hogar medio pasa de unos 33 euros al mes en primavera a 136 euros en invierno.
● A la calefacción se suma el transporte: llenar un depósito de gasolina cuesta hoy unos 98 euros, 17 más que hace un año según el Boletín Petrolero de la UE, justo cuando el mal tiempo obliga a usar más el coche.
● Unos 7,8 millones de personas en España no pueden mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno, según EAPN. El experto advierte de que los hogares unipersonales y monoparentales son los más expuestos porque no pueden repartir la factura.

— La transición hacia los meses fríos trae consigo una factura inevitable que descuadra las cuentas de miles de familias españolas. Ante este escenario, la Universidad Internacional de Valencia (VIU), perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades, analiza el impacto del «impuesto del frío», un repunte estacional de los costes operativos del hogar que encarece el coste de vida.
Ernesto Campos Campillo, profesor del Grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) y del Máster en Dirección y Gestión Financiera de VIU, resume este fenómeno con claridad: «Con el frío, las familias descubren que sus gastos fijos
también tienen estaciones: el sueldo es el mismo en enero que en julio, pero la casa, el coche y el armario cuestan bastante más».
La «triple factura»: el impacto medido en calefacción, coche y armario
Según el análisis del economista y experto fiscal de VIU, este «impuesto del frío» puede suponer un sobrecoste de alrededor de 200 euros mensuales para una familia media con calefacción de gas.
El principal detonante es la factura energética. «Tomemos el hogar tipo que usa la OCU en sus cálculos: calefacción de gas, tarifa regulada y 9.000 kWh de consumo al año. Tras la revisión del 1 de octubre, su factura anual pasa de unos 600 euros a unos 910, un 54% más», explica Campos. Como constatan los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el 75% de este consumo se concentra entre noviembre y marzo. Con ese reparto, ese hogar pagará unos 136 euros al mes de gas durante los cinco meses fríos frente a los apenas 33 euros del resto del año.
A la caldera se le suma la movilidad. El frío y la lluvia reducen los desplazamientos a pie, aumentando la dependencia del vehículo. Tomando como referencia el Boletín Petrolero de la Unión Europea, llenar un depósito de gasolina de 55 litros cuesta en
torno a 98 euros (17 más que hace un año). «Basta con que la lluvia y la oscuridad nos obliguen a repostar una vez más al mes para que el sobrecoste del invierno se acerque a los 200 euros mensuales», subraya el experto.
Por otro lado, el cambio de armario exige un desembolso concentrado. El informe de Acotex sitúa el gasto medio anual por hogar en ropa en 945 euros en 2025. Campos advierte que la concentración de este gasto en apenas seis semanas de octubre y
noviembre (sumado al mayor precio unitario de la ropa de abrigo y el retraso en las compras por el calor anómalo de septiembre) es lo que descuadra el presupuesto.
Una cuesta de enero «alargada» y el riesgo de la exclusión

Esta concentración de gastos fijos erosiona severamente la capacidad de ahorro por dos vías: la inflación acumulada —el IPC de septiembre cerró en el 4,9%, según el dato definitivo del INE, muy por encima de la subida salarial media pactada en convenio, del 3,04%— y el propio calendario. Para muchas familias de renta media, esos 200 euros de sobrecoste absorben todo su margen mensual, dejando el ahorro a cero.
Para el experto de VIU, el frío alarga la cuesta de enero. «Enero sigue cargando con los excesos de la Navidad, pero ahora llega con la cuenta tocada desde octubre. La cuesta empieza con la primera factura del gas, y cuando aparece enero ya llevamos
tres meses subiendo».
El impacto más cruel de esta inflación estacional es la pobreza energética. Basándose en el análisis de EAPN sobre la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, el profesor recuerda que el 15,9% de la población (unos 7,8 millones de personas) no puede
permitirse mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno. Los más expuestos son los hogares unipersonales y monoparentales, que no pueden repartir la factura. «La factura de la calefacción no depende de cuántas personas viven en la
casa. El hogar tipo de la OCU paga unos 910 euros al año de gas. Si lo comparten dos adultos, salen a 455 por cabeza; si vive una persona sola, los paga enteros», detalla Campos, apuntando que «es lo que vengo llamando el impuesto a la soltería, que con
el frío se hace más grande durante medio año».

Un IVA «estacional» y el peligro de las tarjetas revolving Desde el ámbito fiscal, Campos propone soluciones adaptadas a esta realidad previsible. Frente a las rebajas de IVA actuales, que solo se activan si la electricidad sube más de un 15% interanual en el IPC (y que, con la subida del 11,4% de septiembre, dejarán la luz gravada al 21% en noviembre), el profesor aboga por «un
IVA reducido estacional, de noviembre a marzo, limitado a un primer bloque de consumo básico en la vivienda habitual». «Se abarata lo imprescindible sin subvencionar el derroche», defiende.
Campos pide además estabilidad para las deducciones del IRPF por obras de eficiencia energética, que permiten deducir el 20% o el 40% de lo invertido pero caducan el 31 de diciembre de 2026 tras varias prórrogas encadenadas: «Nadie planifica cambiar las ventanas o la caldera con una deducción que caduca cada pocos meses». Y añade un matiz desde su experiencia como asesor fiscal: esas deducciones las aprovecha el propietario con liquidez para adelantar la obra, mientras que «el inquilino que pasa frío en un piso mal aislado no puede hacer nada con ellas».
Ante este estrangulamiento presupuestario, cruzado con las fuertes previsiones de consumo (Shopfully y YouGov estiman un gasto de 155 euros en Black Friday y 251 euros en Navidad), la tentación es recurrir al crédito para aplazar lo que no cabe en el mes. El experto advierte del grave riesgo de usar tarjetas revolving para gastos recurrentes: «Quien financie 600 euros entre calefacción y regalos con una tarjeta revolving al 24% TAE (dentro de la horquilla del 20% al 28% que recoge la Agencia Negociadora) y pague 30 euros al mes tardará unos 25 meses en liquidarlo y abonará en torno a 150 euros de intereses». «Estará pagando el frío de este invierno cuando lleguen el del año que viene y el siguiente», alerta el experto.
Para evitar caer en esta espiral, Ernesto Campos ofrece tres reglas de oro
presupuestarias:

  1. Anualizar el gasto: Apartar unos 42 euros mensuales durante todo el año,
    incluso en verano, cubre los cerca de 500 euros que suma solo el salto de la
    calefacción. Si se añade el coche, la provisión se acerca a 85 euros
    mensuales.
  2. Revisar los contratos de luz y gas ahora: La OCU recuerda que cerca del
    60% de los hogares con gas están en el mercado libre, donde existen
    diferencias de tarifas de más del 40%. Comparar ofertas ahora puede ahorrar
    más que bajar el termostato.
  3. Cerrar la lista de la compra antes del Black Friday: Establecer un tope de
    gasto, no comprar nada que esté fuera de la lista y evitar financiar cualquier
    producto que no se pueda pagar ese mismo mes.

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