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Criterio, capacidad de decisión y reconocer los propios límites: competencias que marcarán el futuro de los profesionales sanitarios.

  • La formación sanitaria debe preparar a los estudiantes para priorizar, reconocer cuándo necesitan apoyo e interpretar la
    información con sentido crítico.

El conocimiento técnico continúa siendo la base de cualquier profesión sanitaria, pero desenvolverse en un entorno asistencial exige aplicar lo aprendido en situaciones que no siempre responden exactamente a lo estudiado en el aula.
En este sentido, saber establecer prioridades, detectar una incidencia o reconocer cuándo una situación requiere la intervención de otro profesional son competencias que adquieren especial importancia cuando el estudiante comienza a enfrentarse a la realidad de un centro sanitario. Se trata de una necesidad que está modificando también la forma de entender la preparación de los futuros profesionales.
“Hay un momento en la formación en el que el alumno deja de pensar únicamente en si sabe hacer bien una técnica y empieza a preguntarse qué efecto tiene lo que hace sobre otra persona. Ese cambio es fundamental, ya que en el momento en que se entiende que detrás de cada procedimiento hay un paciente que depende de que alguien observe, compruebe y actúe con responsabilidad, empieza a construirse la identidad profesional”, explica Marisa Bermejo, directora de Sanitas Campus FP Madrid.
Uno de los aprendizajes más relevantes consiste precisamente en saber priorizar.
Para un profesional que acaba de incorporarse, distinguir qué requiere una respuesta inmediata y qué actuación puede organizarse para después resulta tan importante como conocer correctamente el procedimiento que debe ejecutar. A esta competencia se suma la capacidad para reconocer los propios límites profesionales. Durante la etapa formativa, entender hasta dónde llega la responsabilidad de cada perfil evita decisiones precipitadas y facilita que los problemas lleguen al profesional adecuado.
Bajo esta perspectiva, los expertos de Sanitas Campus FP identifican varias habilidades que deben trabajarse junto al aprendizaje técnico:
Interpretar datos con sentido crítico. Los profesionales trabajan cada vez con más mediciones, imágenes e información procedente de sistemas digitales. Además de manejar las herramientas, necesitan valorar si los resultados son coherentes y mantener siempre el criterio profesional sobre la información disponible.

Detectar cambios que requieren atención. Una variación en el estado de un paciente, una medición inesperada o un resultado que no encaja con la información previa deben activar una revisión. Por ello, es esencial desarrollar esta atención a fin de identificar incidencias antes de continuar de forma automática con una tarea.
Traducir los protocolos a situaciones concretas. Conocer un procedimiento implica entender su finalidad y saber detectar cuándo la situación real se aparta de lo previsto.
El estudiante necesita aprender a utilizar los protocolos como referencia para actuar con rigor y no únicamente memorizarlos.
Comprender el recorrido completo del paciente. Cada actuación forma parte de un proceso asistencial más amplio. En este punto, saber qué profesional interviene antes o después y qué información necesita recibir es clave para entender el impacto que
tiene el propio trabajo sobre la continuidad de la atención.
“Estar preparado para trabajar en sanidad no significa salir del aula con la sensación de saberlo todo. Al contrario, un buen profesional tiene que conservar la capacidad de hacerse preguntas, aceptar que habrá situaciones nuevas y buscar la respuesta
adecuada antes de actuar. Queremos que nuestros alumnos lleguen al entorno laboral con esa inquietud por seguir aprendiendo y con la conciencia de que su trabajo, por pequeño que parezca, forma parte del cuidado de una persona”, añade Marisa Bermejo.
En este contexto, Sanitas Campus FP desarrolla su modelo formativo desde esta conexión entre aprendizaje académico y realidad asistencial. Con centros en Madrid y Barcelona, su modelo combina enseñanza teórico-práctica, contacto con entornos asistenciales y desarrollo de competencias vinculadas a la digitalización y al trabajo coordinado entre profesionales. El alumnado puede realizar prácticas formativas en hospitales, clínicas dentales, residencias de mayores y centros de día de la compañía,
así como en empresas colaboradoras, además de contar con acceso a una bolsa de empleo.
Esta oferta convive, además, con el Campus Universitario Sanitas asociado a la Universidad Europea, que permite reforzar una visión amplia de la formación sanitaria, desde la FP hasta los estudios universitarios. El proyecto reforzará la formación en
ciencias de la salud y conectará universidad, hospital, investigación y tecnología médica con la apertura del próximo Campus Universitario Sanitas-Universidad Europea en Valdebebas.

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