LA PÉRDIDA DE BIENESTAR ASOCIADA AL INSOMNIO GRAVE EQUIVALE A 43.073 EUROS AL AÑO POR PERSONA EN ESPAÑA.

· La pérdida de bienestar monetizada asociada al insomnio en España se estima en 207.722 millones de euros anuales, una magnitud equivalente aproximadamente al 12% del PIB español en 2025.
· Las mujeres presentan una mayor prevalencia de las formas moderadas y graves de insomnio que los hombres, con un 22,2% frente a un 17,6% y un 3,1% frente a un 2,3% respectivamente.
· El insomnio grave va mucho más allá de dormir mal y afecta directamente al bienestar general. Quienes lo padecen presentan una satisfacción vital 26,9 puntos inferior a quienes no tienen insomnio, con una valoración media de 45,4 frente a 72,3.
· Las personas con insomnio duermen entre dos y cuatro horas menos que quienes no presentan problemas de sueño; en los casos graves, el descanso se concentra entre las cuatro y cinco horas diarias.
· Los fármacos con receta son el tratamiento más habitual para los problemas de sueño. Además, las personas con insomnio acuden a atención primaria por este problema casi seis veces más que quienes no tienen dificultades para dormir.
· Los expertos de Cigna Healthcare España señalan la necesidad de avanzar en la detección temprana y el abordaje integral del insomnio, así como de reforzar la sensibilización sobre la importancia del sueño para la salud y el bienestar.
El insomnio trasciende las dificultades para conciliar o mantener el sueño y puede repercutir en la calidad de vida y el bienestar de quienes lo padecen. Con el objetivo de dimensionar este impacto, Cigna Healthcare España presenta el informe Impacto socioeconómico del insomnio en España, elaborado por Misura y con el aval de Alianza por el Sueño.
El análisis cuenta con una encuesta demoscópica de 1.630 respuestas e incorpora una metodología de valoración del bienestar que permite analizar la relación entre los distintos niveles de insomnio y la satisfacción vital y traducir esa pérdida de bienestar a un equivalente monetario. Los resultados sitúan esta pérdida en 207.722 millones de euros anuales en España, una magnitud equivalente aproximadamente al 12% del PIB español en 2025. A escala individual, la pérdida de bienestar equivale a 6.407 euros anuales en los casos de insomnio subclínico y a 15.770 euros en los moderados, hasta alcanzar los 43.073 euros al año por persona en los casos graves, equivalentes a 3.590 euros mensuales.
Las mujeres concentran la mayor prevalencia de insomnio moderado y grave
El análisis muestra que las mujeres presentan una mayor prevalencia de insomnio moderado y grave que los hombres. En concreto, el 22,2% presenta insomnio clínico moderado, frente al 17,6% de los hombres, mientras que el insomnio clínico grave afecta al 3,1% de las mujeres y al 2,3% de los hombres. Por edad, los jóvenes de entre 18 y 24 años registran la menor prevalencia tanto de insomnio moderado, con un 16,3%, como de insomnio grave, con un 2%. En cambio, el insomnio moderado alcanza su mayor prevalencia entre las personas de 45 a 54 años (21,4%), mientras que el insomnio grave lo hace entre los mayores de 55 años (3,1%).
Al analizar conjuntamente el sexo y la edad, las diferencias son especialmente significativas entre los mayores de 55 años. En esta franja, el 24,7% de las mujeres presenta insomnio clínico moderado y el 4% insomnio clínico grave, frente al 14,9% y el 2% de los hombres, respectivamente. De este modo, el 28,7% de las mujeres mayores de 55 años presenta insomnio moderado o grave, frente al 16,9% de los hombres de la misma edad.
El insomnio grave altera el descanso y repercute en la actividad diaria
Respecto a la duración del descanso, entre las personas sin síntomas de insomnio, el 45% declara dormir
siete horas y el descanso se concentra mayoritariamente entre las siete y ocho horas diarias. En los casos
subclínicos, la mayor concentración se encuentra entre las seis y siete horas y, en los moderados, en torno
a las seis. Entre quienes presentan insomnio grave, el descanso se concentra entre las cuatro y cinco horas
diarias. En conjunto, las personas con insomnio duermen entre dos y cuatro horas menos que aquellas
que no presentan problemas de sueño.
Entre las causas que interfieren con el descanso se encuentra el dolor como la más frecuente entre las
personas con insomnio grave, seguido de las pesadillas, al menos una o dos veces por semana. También
aparecen, aunque en menor medida, factores como sentir calor o frío, la tos o los ronquidos y las
dificultades para respirar. Las consecuencias se extienden también a la actividad diurna. Entre las personas
con insomnio clínico grave, el 82,2% declara sufrir cansancio y también menor motivación, mientras que
un 62,2% señala irritabilidad y un 60% falta de concentración. Además, cerca de la mitad (48,9%)
manifiesta dificultades para tomar decisiones.
Los hábitos cotidianos también permiten dibujar algunas diferencias en la relación con el sueño, aunque
no siempre en la dirección esperada. La actividad física es una de ellas, ya que cerca del 60% de las
personas sin insomnio o con problemas leves realiza ejercicio de intensidad moderada o alta, frente a
alrededor del 50% de quienes presentan insomnio grave.
Más sorprendente resulta el uso de pantallas antes de acostarse. Pese a su asociación habitual con un
peor descanso, el estudio no refleja un mayor uso entre las personas con insomnio. De hecho, el 70,9%
de quienes no presentan problemas de sueño utiliza pantallas durante la última hora antes de acostarse,
frente al 63,6% de las personas con insomnio.
La gravedad del insomnio se refleja tanto en el bienestar como en la calidad de vida
Para analizar cómo se relaciona el insomnio con el bienestar y la calidad de vida, el informe tiene en
cuenta dos indicadores diferentes. Por un lado, la satisfacción vital, que refleja cómo valora cada persona
su vida en general y se mide en una escala de 0 a 10. Por otro, la calidad de vida relacionada con la salud,
que analiza cómo el estado de salud condiciona el día a día a través del índice EQ-5D. Este indicador tiene
en cuenta aspectos como la movilidad, el autocuidado, las actividades cotidianas, el dolor o malestar y la
ansiedad o depresión, y se expresa en una escala en la que los valores más próximos a 1 reflejan un mejor
estado de salud.
De acuerdo con el estudio, la satisfacción vital media se sitúa en 7,23 entre las personas sin insomnio, en
6,45 entre quienes presentan insomnio subclínico y en 5,76 en los casos moderados, hasta situarse en
4,54 entre las personas con insomnio grave. La valoración media del índice EQ-5D sigue un patrón similar:
se sitúa en 0,91 entre las personas sin insomnio, en 0,82 en los casos subclínicos y en 0,75 en los
moderados, frente a 0,65 entre quienes presentan insomnio grave.
“El insomnio no puede entenderse únicamente en función del número de horas que dormimos, ni dormir
más implica necesariamente descansar mejor. Para comprender realmente cómo está durmiendo una
persona es necesario adoptar una visión más amplia que tenga en cuenta los factores que pueden estar
interfiriendo en su descanso, sus hábitos cotidianos y su estado físico y emocional. También es importante
comprender cómo se siente y cómo repercute el sueño en su día a día. Solo así es posible abordar el
descanso de una forma integral y entender su verdadera relación con la salud y el bienestar”, explica la
Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare
España.
Los fármacos con receta son la opción más utilizada para tratar los problemas de sueño
El tratamiento del insomnio grave muestra un claro predominio de las soluciones farmacológicas. De
hecho, cuatro de cada diez personas recurren a medicamentos con receta, como benzodiacepinas o
hipnóticos, y un 33% utiliza melatonina, mientras que solo un 16% acude a terapia psicológica. Es
importante señalar que estos tratamientos no son excluyentes, por lo que una misma persona puede
utilizar más de uno de forma simultánea.
Esta necesidad de buscar soluciones para hacer frente a los problemas de sueño se traslada también al
sistema sanitario. Según los datos de la encuesta, las personas con insomnio acuden a atención primaria
cerca de seis veces más que aquellas que no presentan dificultades para dormir. Una realidad que también
tiene una dimensión económica, ya que de acuerdo con los datos recogidos por Alianza por el Sueño
(2024), el gasto anual en benzodiacepinas en España supera los 100 millones de euros.
En este contexto, la Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Medical Manager de
Cigna Healthcare España, recuerda que “el tratamiento del insomnio no pasa únicamente por actuar
cuando las dificultades para dormir ya están presentes, sino también por incorporar hábitos que
favorezcan un descanso adecuado y ayuden a prevenir su cronificación”. La doctora recuerda la
importancia de cuidar el sueño con la misma constancia que otros aspectos de la salud.
“Mantener horarios estables para acostarse y levantarse, favorecer la exposición a la luz durante el día y reducir antes
de dormir aquellos estímulos que pueden dificultar el descanso contribuye a mantener una adecuada
higiene del sueño. Estos hábitos deben incorporarse de forma sostenida a la rutina diaria, igual que otras
medidas de prevención y cuidado de la salud”.
Ante este escenario, Cigna Healthcare España considera fundamental avanzar hacia una mayor prevención
y detección temprana de los problemas de sueño, reforzando la coordinación entre atención primaria y
especializada y facilitando que los profesionales sanitarios dispongan de las herramientas y la formación
necesarias para identificarlos y abordarlos adecuadamente.
A ello se suma la necesidad de seguir sensibilizando a la población para dejar de normalizar las
dificultades para dormir y avanzar hacia una cultura en la que el descanso se entienda como una parte
esencial del cuidado de la salud. Porque dormir bien no responde únicamente a una cuestión de horas,
sino también a cómo se descansa y al impacto que ese descanso tiene sobre la salud, el bienestar y la
vida cotidiana.



