La formación en idiomas sigue siendo una necesidad de formación para las empresas españolas.

Un nuevo informe de la Fundación EDUCA EDTECH titulado:
“El papel de la educación online en las oportunidades laborales de España y América Latina” revela una tendencia global en la que la formación en tecnología es la principal preocupación de las empresas. Sin embargo, el estudio destaca un marcado contraste en España, que se desmarca de la región al mantener una prioridad significativamente alta en la formación en idiomas dentro de sus departamentos de Recursos Humanos.
La formación tecnológica como prioridad global
El informe confirma que, a nivel general, existe una clara prioridad por desarrollar competencias tecnológicas y el uso de herramientas digitales. Esta área de formación es la principal preocupación para los equipos de RR. HH. en los países analizados, con una media global que alcanza el 71,34% de las prioridades para programas de upskilling.
En este contexto, la formación en idiomas suele situarse a la cola de las prioridades
formativas. Esta tendencia es especialmente notoria en los países latinoamericanos, donde el peso relativo de los idiomas no supera el 30% en ninguno de los casos para el upskilling.
Sin embargo, España se posiciona como «la nota discordante» en esta cuestión, reflejando un enfoque más balanceado que prioriza tanto la transformación digital como las habilidades comunicativas y de expansión internacional.
Así, según los datos de la Fundación EDUCA EDTECH, la formación en idiomas se mantiene como una prioridad clave para las empresas españolas, alcanzando un notable 42,58% en la demanda de formación, un porcentaje considerablemente superior al de México (32,91%) y Perú (30,77%). Este dato subraya que, si bien la tecnología es fundamental, los departamentos de RR. HH. en España otorgan un peso relevante al dominio de lenguas extranjeras, superando el umbral del 40% en su estrategia formativa.
El valor estratégico de los idiomas
Este enfoque en los idiomas tiene una justificación estratégica y económica clara, lo que explica por qué las empresas españolas mantienen esta alta prioridad:
● Impacto salarial directo: El dominio de idiomas, especialmente el inglés, tiene un valor económico tangible en España. Un estudio de Education First concluye que los profesionales con buen nivel de inglés pueden llegar a ganar, de media, hasta un 30% más que sus colegas no bilingües. Así mismo, facilita la construcción de redes de contacto internacionales y el acceso a información actualizada (estudios, manuales) que a su vez pueden suponer un mayor espectro de oportunidades a largo plazo.
● Mayor empleabilidad: Hablar idiomas aumenta la probabilidad de encontrar empleo en el país y abre la oportunidad de acceder a un mercado laboral global, pudiendo optar a trabajos remotos en otros países. Además, es un filtro clave para muchas empresas internacionales con lo que, para muchos, es un requisito indispensable a tener en cuenta. En este sentido, el informe “Evolución de la Formación en Idiomas” de Randstad indica que el dominio de una segunda lengua incrementa en un 37% las posibilidades de acceder a un puesto de trabajo.
● Base digital estable: La razón subyacente de este equilibrio radica en la avanzada digitalización del tejido empresarial. Informes como el del Estado de la Década Digital de la Comisión Europea (2025) sitúan a España en una posición de liderazgo en competencias digitales y conectividad, lo que permite a sus departamentos de RR. HH. desviar el foco hacia habilidades esenciales para la competitividad y la
expansión internacional, como son los idiomas.
Tal y como apunta Rafael García-Parrado, vicepresidente de la Fundación y CEO de EDUCA EDTECH Group: «Mientras la tendencia global se enfoca prioritariamente en la alfabetización tecnológica, España ha entendido que la digitalización es solo el punto de partida. Nuestros datos confirman que el sector corporativo español ve los idiomas no como un complemento, sino como un activo estratégico clave que desbloquea la verdadera competitividad en el mercado internacional.»
Y es que, tal y como se extrae de los datos del informe, mientras el resto de la región lucha por consolidar sus bases tecnológicas, las empresas españolas, con una plataforma digital más madura, centran su inversión en competitividad apostando por la tecnología pero también por las habilidades lingüísticas que aseguran el éxito en mercados europeos y globales.



