Cómo las PYMES pueden acelerar la capacitación de sus equipos a través de la gamificación.

En el marco del Día Internacional de las MIPYMES el 27 de junio.
Cada 27 de junio se celebra el Día Internacional de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES), una fecha que pone el foco en un tejido empresarial que sostiene buena parte de la economía mundial. No es para menos: las MIPYMES representan alrededor del 90% de las empresas, generan entre el 60% y el 70% del empleo y aportan cerca del 50% del PIB global, según datos de Naciones Unidas.
Sin embargo, pese a su peso económico, muchas pequeñas y medianas empresas siguen enfrentándose al reto de cómo formar a sus empleados sin que ello suponga una gran inversión de tiempo, dinero o recursos.
La necesidad de actualizar conocimientos y adaptarse a nuevas tecnologías es cada vez más urgente. De hecho, uno de los objetivos que promueve esta jornada internacional es acelerar la digitalización y la innovación en las pequeñas empresas para que puedan competir en un mercado cada vez más exigente. Pero la realidad es que muchas organizaciones no cuentan con departamentos de formación ni con presupuestos suficientes para desarrollar programas complejos de capacitación.
En este contexto, plataformas como Kahoot!, especializadas en la creación de cuestionarios interactivos y orientadas al intercambio de conocimientos y opiniones entre los participantes, emergen como una alternativa práctica y accesible. Su enfoque basado en la gamificación permite transformar los procesos de comunicación, formación y evaluación interna, favoreciendo una participación más activa y dinámica.
Del entretenimiento a la formación corporativa
Herramientas como Kahoot!, ampliamente conocidas en el ámbito educativo y empresarial, han encontrado un espacio cada vez más relevante dentro de las organizaciones. Lo que nació como una plataforma para aprender de forma divertida se utiliza también, en su versión Kahoot at work!, para formar empleados, evaluar conocimientos o comunicar información de manera más efectiva.
La clave está en transformar sesiones que tradicionalmente podían resultar monótonas en experiencias participativas donde los empleados interactúan, comparten conocimientos, opiniones y ponen a prueba sus conocimientos en tiempo real.
Empresas de distintos sectores ya están incorporando este tipo de dinámicas. Un ejemplo reciente es el de la cadena hotelera RIU Hotels & Resorts en España, que ha utilizado herramientas de gamificación para modernizar sus procesos de formación y aumentar la implicación de sus equipos en todo el mundo.
Uno de los principales atractivos de este tipo de plataformas es que no requieren grandes despliegues tecnológicos. Para poner en marcha una sesión basta con una pantalla compartida y los teléfonos móviles que los propios empleados utilizan a diario. Esta sencillez elimina muchas de las barreras que suelen frenar los proyectos de formación en las pequeñas empresas. No hace falta invertir en equipamiento específico ni organizar complejas jornadas presenciales para compartir conocimientos o actualizar procedimientos.
Además, la experiencia suele ser más participativa. Cuando los empleados aprenden de forma dinámica e interactiva, aumenta su nivel de atención y es más probable que recuerden la información a largo plazo.
Para muchas PYMES, encontrar fórmulas de formación sencillas, económicas y eficaces puede marcar una diferencia importante en su competitividad. En ese sentido, la gamificación se está consolidando como una opción capaz de acercar el aprendizaje continuo a empresas de cualquier tamaño, demostrando que formar mejor no siempre requiere invertir más.



