El entrenador personal se consolida como aliado para mantener la constancia deportiva y evitar el abandono.
● El incremento de la actividad deportiva y de las matriculaciones en los gimnasios destaca la relevancia del personal trainer, una figura que supera la vieja concepción de ser un servicio exclusivo.
Septiembre y octubre marcan para muchos españoles el momento de retomar la rutina después del verano. La vuelta al trabajo y el propósito de compensar los excesos de los meses estivales hacen que aumente el interés por la actividad física y las inscripciones en centros deportivos. En este contexto, la figura del entrenador personal ha ido ganando protagonismo como apoyo para quienes buscan no solo empezar a entrenar, sino mantener la constancia y alcanzar sus objetivos.
Los datos reflejan el creciente interés por el deporte en España. Según la Encuesta de Hábitos Deportivos 2024/2025, el 62,7% de la población practica deporte con frecuencia, frente al 59,6% registrado en 2020. Además, España terminó 2025 con alrededor de 7,1 millones de socios de centros fitness, un 8,3% más que el año anterior.
En paralelo, el sector del fitness continúa generando oportunidades profesionales. El deporte supera ya los 270.000 trabajadores en España, impulsado, entre otros factores, por una mayor demanda de servicios personalizados. En este escenario, el centro de formación para el empleo CEAC, pone el foco en la profesionalización del entrenamiento personal.
Del propósito inicial al hábito sostenible
Ponerse en forma suele estar entre los objetivos habituales tras el verano, pero convertir ese propósito en una rutina estable puede resultar más complicado. Para Zhara Castro, docente del Curso de Personal Training de CEAC, contar con un profesional puede ser clave paraestablecer hábitos desde la motivación.
“Un entrenador debe ser una figura de referencia en el ámbito de la salud de cualquier persona, independientemente de su edad, género o condición física. Es importante instaurar unos hábitos desde la motivación y no tanto desde la necesidad o la imposición”, explica.
La diferencia respecto a acudir al gimnasio por cuenta propia está, precisamente, en la personalización y el seguimiento. Según Castro, entrenar sin supervisión debería estar especialmente dirigido a personas con conocimientos previos sobre entrenamiento, mientras que el entrenamiento personal permite adaptar el trabajo a las necesidades concretas de cada individuo.“El entrenamiento personal tiene como pilar fundamental la individualización. Sin ella no estaríamos hablando de entrenamiento personal”, señala.
Un acompañamiento que va más allá del ejercicio
El papel del entrenador personal no se limita a diseñar una tabla de ejercicios. La supervisión de la técnica, el seguimiento de la evolución y la adaptación de las rutinas permiten ajustar el entrenamiento a las circunstancias y objetivos de cada persona.
Además, este acompañamiento puede favorecer la constancia. Definir un objetivo concreto es, para Castro, uno de los primeros pasos para mantener la motivación: “Sin él, no habrá motivación suficiente para seguir con la práctica de actividad física y deportiva en poco tiempo”.
También lo es encontrar una actividad, un profesional o un espacio con el que la persona se sienta cómoda para convertir el ejercicio en un hábito.
Una profesión cada vez más accesible
La figura del entrenador personal ha estado tradicionalmente vinculada a un servicio exclusivo.
Sin embargo, esta percepción está cambiando a medida que se reconoce su papel como
de la actividad física orientada a la salud.
“Hoy en día estamos en un momento de transición, en el que se empieza a poner en valor la
figura del entrenador personal como especialista de la actividad física orientada a la salud, tal
y como se hace con otros especialistas”, apunta Castro.
También está cambiando el perfil de quienes recurren a estos profesionales. Aunque el usuario
habitual se sitúa en una edad media y cuenta con independencia económica, aumenta
también la presencia de mujeres entre quienes demandan este tipo de acompañamiento.
Este crecimiento de la actividad deportiva abre, además, nuevas oportunidades laborales para
profesionales especializados. El Curso de Entrenador Personal y Fitness de CEAC responde a
esta evolución ofreciendo formación orientada a quienes quieren desarrollar su carrera en el
ámbito del entrenamiento y el fitness.
Así, en un momento del año en el que muchos retoman sus objetivos deportivos, el reto no
consiste únicamente en empezar a entrenar, sino en conseguir que ese propósito se convierta
en un hábito. En este proceso, la figura del entrenador personal puede desempeñar un papel
fundamental: adaptar el ejercicio a cada persona, acompañar su evolución y mantener la
motivación para que el propósito de septiembre no termine antes de que llegue octubre.



