Mercado Laboral

ADECCO y CEG, con la participación de AMAT, analizan las causas invisibles del absentismo, para actuar sobre sus efectos visibles, en una jornada en Compostela.

 ADECCO, la consultora de selección y talento del Grupo Adecco, de la mano de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) y con la participación de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) han abordado hoy la situación actual en materia de absentismo junto con representantes de algunas de las principales empresas gallegas, a través de la jornada “Absentismo: efecto visible, causas invisibles”.

Una cita donde reconocidos expertos como el director de The Adecco Group Institute, Carlos Arcas, y el director gerente de la AMAT, Pedro Pablo Sanz Casado, además del presidente de la CEG, Juan Manuel Vieites, han analizado las causas invisibles del absentismo y su impacto en las organizaciones así como las claves para afrontarlo con eficacia. También se ha abierto un diálogo empresarial con la participación del HR director en Grupo Iberconsa, Gabriel Varela; la directora de Personas y Cultura en Autopistas del Atlántico, María Durán; la directora corporativa de Recursos Humanos en Brasmar, Carla Regina Oliveira; bajo la moderación del director regional de Adecco en Galicia y Asturias, José Oreiro.

El director de The Adecco Group Institute, Carlos Arcas, ha afirmado que “el absentismo laboral en España ha alcanzado niveles récord, consolidándose como uno de los principales retos económicos y organizativos del país. En el último año se perdieron 120 horas de trabajo por empleado, el dato más alto de la serie histórica, con una tasa que ya se eleva en torno al 7%”.

El directivo de Adecco ha destacado que “este fenómeno implica que cada día más de 1,5 millones de trabajadores no acuden a su puesto de trabajo, generando un impacto económico superior a los 37.000 millones de euros, que podría alcanzar los 54.000 millones en términos brutos”.

Sobre las causas que motivan este fenómeno Arcas ha subrayado que “la incapacidad temporal por enfermedad común (IT) es el principal motor del absentismo, representando cerca del 75% de las horas no trabajadas. Destaca especialmente el aumento de las bajas relacionadas con la salud mental, que ya suponen el 20% del total y han crecido un 111% en los últimos cinco años. Sectores como la sanidad, la educación, el transporte y la industria registran los niveles más elevados, con tasas que en algunos casos superan el 10%, evidenciando un problema estructural que afecta a la competitividad empresarial y a la sostenibilidad del sistema”.

El director de The Adecco Group Institute ha querido remarcar que “abordar el absentismo requiere un cambio de enfoque integral. Más allá del control, se impone la necesidad de políticas de prevención, especialmente en salud mental, una mayor coordinación entre administraciones y mutuas, y un papel activo de las empresas en la promoción del bienestar laboral. La implantación de programas de apoyo psicológico, estrategias de reincorporación y el uso de herramientas tecnológicas —como la inteligencia artificial para la detección de riesgos— se perfilan como claves para reducir un fenómeno que, aunque no eliminable, podría disminuir hasta un 30% con medidas efectivas”.

El director gerente de la AMAT, Pedro Pablo Sanz Casado, ha explicado que la incidencia media mensual por cada 1.000 trabajadores protegidos por el total sistema, en Galicia y España, ha aumentado, desde el ejercicio 2018, un 39,32% y un 51,27%, respectivamente, situándose en los 25,71 y 37,98 procesos.

Detalla que en 2025, para la población protegida por el sector de Mutuas, en Galicia 64.972 trabajadores diagnosticados con una patología traumatológica tardaron 62 días más en recuperar su salud que si hubieran sido tratados por la Mutua. En el caso de España 1.323.939 trabajadores y 33 días. “Si la asistencia sanitaria, así como, el alta médica pudiera haber sido prestadas por las Mutuas colaboradoras con la Seguridad Social esta ineficiencia se podría haber evitado. Esto ha supuesto que, para la población protegida por el sector de Mutuas, en Galicia se haya generado un gasto innecesario de 284 millones de euros”.

También añade que en 2025 en Galicia, para la población protegida por el total sistema, el coste en prestaciones económicas a cargo de la Seguridad Social y el coste directo para las empresas supuso un gasto de 1.770 millones de euros, 977 millones de euros más con respecto a 2018, lo que equivale a un incremento del 123,18% en los últimos ocho años.

A nivel nacional, en 2025, este gasto ha ascendido hasta los 33.280 millones de euros, 18.719 millones de euros más con respecto a 2018, lo que equivale a un incremento del 128,55% en los últimos ocho años.

Desde AMAT, las propuestas que “se consideran más eficaces y de mayor calado para recuperar lo antes y mejor posible la salud de los trabajadores, evitar el uso indebido de esta prestación y salvar el laberinto burocrático”, serían entre otras:

Incrementar los recursos sanitarios en España, suprimiendo los números clausus de las universidades públicas y el actual marco de incompatibilidades, así como, agilizando los procesos de homologación de títulos de profesionales extracomunitarios.

Mejorar la coordinación entre los agentes implicados que gestionan la prestación de ITCC a través de los Convenios de colaboración entre el Instituto Nacional de la Seguridad Social, los Servicios Públicos de Salud y las Mutuas colaboradoras con la Seguridad Social.

Modular las cláusulas de los complementos y mejoras de los convenios colectivos, en relación con los procesos de ITCC.

Facultar a las Mutuas para poder realizar una gestión integral de los procesos de baja derivados de ITCC, al menos, en patologías traumatológicas, osteoarticulares o psicológicas, pudiendo dar el alta médica estableciendo un mecanismo de garantía para los trabajadores, al igual que existe para los casos de accidente de trabajo o enfermedad profesional.

Modificar el marco regulatorio laboral, volviendo entre otras cuestiones, a posibilitar el despido por reiteración de procesos de baja derivados de ITCC.

Ajustar el proteccionismo del Estado a las auténticas situaciones de necesidad.

Motivar un cambio sociocultural en relación con valores, compromiso y responsabilidad, en especial respecto al trabajo.

Por su parte, el presidente de la CEG, Juan Manuel Vieites, ha puesto el foco en tres grandes preocupaciones para el empresariado gallego:

1.Falta de agilidad en el sistema. Las empresas necesitan procesos más rápidos y eficientes. No es razonable que una baja se prolongue por demoras administrativas o sanitarias evitables.

2.Necesidad de mayor colaboración público-privada. Las mutuas colaboradoras juegan un papel clave. Hay margen para: reforzar la coordinación; acortar los tiempos de recuperación y garantizando los derechos de los trabajadores.

3.Falta de herramientas para las empresas, especialmente en el caso de las pymes, por eso necesitamos marcos normativos y operativos que tengan en cuenta la realidad empresarial, y no solo grandes estructuras.

Vieites subraya que “el empresariado gallego no cuestiona el derecho a la baja laboral cuando es necesaria. Lo que pedimos es un sistema que funcione mejor, que sea más eficiente y que evite abusos o disfunciones. Porque cada ausencia cuenta, sí. Pero también cuenta cada día que una empresa pierde competitividad por causas evitables. Porque entender las causas invisibles es imprescindible, pero actuar sobre los efectos visibles es urgente. Y en ese camino, las empresas gallegas quieren ser parte de la solución».

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