Empresa y Salud

Crear nuevos perfumes implica riesgos laborales.

● Así se desprende de la investigación realizada por el Grupo de Investigación de Prevención de Riesgos Laborales y Salud Laboral (GPRL) del Máster de Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad. En dicha investigación participa Juan José Agún- González, codirector de la Cátedra PREVION de Prevención de Riesgos Laborales, impulsada por Serprecova y VIU (perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades) y miembro del equipo investigador.
● El proceso de creación de un perfume conlleva riesgos asociados a las sustancias utilizadas en su elaboración y evaluación. En este sentido, esta investigación pone de manifiesto las limitaciones en la evaluación del riesgo químico de las personas trabajadoras en cuanto a la exposición en escenarios de inhalación intencionada y de gran proximidad.
● Las mejoras de este nuevo modelo, propuestas por los investigadores de VIU, ofrecen un enfoque más conservador y sensible al contexto para proteger a estas personas frente a exposiciones que los métodos
usados de forma más habitual.

Cada año salen al mercado alrededor de 210 fragancias nuevas en España, según el último informe presentado por Stanpa, la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética. Así la industria del perfume ha
registrado un aumento en su consumo del 11,3 %, superando los 2.200 millones de euros, lo que evidencia el ritmo vertiginoso de actividad de este mercado y su impacto.
Pero, hasta que un perfume se comercialice, antes ha tenido lugar un proceso de desarrollo complejo y altamente especializado. Las fragancias se diseñan basándose en especificaciones sensoriales detalladas, que proporcionan los perfumistas en base a las necesidades de la clientela. La formulación que mejor captura el efecto deseado y evoca las sensaciones previstas es la que se selecciona para la producción y venta.
Pero como indica el miembro del equipo investigador, el doctor Juan José Agún- González, codirector de la Cátedra PREVION de Prevención de Riesgos Laborales, impulsada por Serprecova y la Universidad Internacional de Valencia (VIU), más allá de las millonarias campañas de marketing, la producción de un perfume no es, en realidad, un proceso tan romántico.

“Al final, un perfume típico consiste en una combinación de sustancias químicas aromáticas, alcohol y agua. Los perfumistas se encargan de desarrollar fórmulas químicas seleccionando los ingredientes más adecuados y determinando sus proporciones. Los técnicos de laboratorio preparan estas formulaciones, que luego son evaluadas en las pruebas olfativas. A partir de los comentarios recibidos, se perfecciona la composición hasta conseguir el resultado deseado” explica el investigador de VIU.
El problema es que, algunas de estas sustancias utilizadas, pueden están clasificadas como cancerígenas, mutagénicas o tóxicas para la reproducción (CMR) cuando se encuentran a altas concentraciones, tal y como plantea la investigación “Evaluación de la idoneidad de COSHH Essentials para la evaluación cualitativa del riesgo de inhalación de agentes químicos en laboratorios de perfumería”, realizada en el ámbito del Máster de Prevención de Riesgos Laborales por investigadores y miembros del claustro de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad Internacional de Valencia: Pilar Lorenzale Algarra y los doctores Agustín Sánchez-Toledo, Alejandro Guillen Riquelme, Raúl Aguilar- Elena y el propio Juan José Agún González.
Profesionales en riesgo a lo largo del proceso de creación de un perfume
La investigación, que ha sido publicada en la prestigiosa revista International Journal of Occupational Safety and Ergonomics (JOSE) ha sido realizada en una fábrica de fragancias con sede en España.
En el artículo, el equipo investigador determina que el proceso de producción de un perfume, implica tres tareas profesionales principales que entrañan exposición y riesgo a estas sustancias peligrosas:
● El perfumista: diseña y programa fórmulas de fragancias y realiza evaluaciones olfativas en colaboración con un experto sensorial.
● El evaluador de perfumes: interpreta y traduce los aromas en conceptos abstractos, estados de ánimo y respuestas emocionales.
● El mezclador de fragancias: aplica las mezclas de fragancias finalizadas a diversos productos de consumo (por ejemplo, champús neutros o geles de ducha proporcionados por los clientes).
En función de la naturaleza y la intensidad de la exposición química de estos profesionales, se definen dos grupos de riesgo:
● Trabajadores expuestos intencionadamente (perfumista y evaluador) sobre los que se realizó el estudio. Estos profesionales están expuestos directa y repetidamente a sustancias químicas volátiles a través del olfato. Esta inhalación directa y repetida de sustancias químicas es una parte intrínseca de su trabajo. Además, la fuente de inhalación se encuentra dentro de la zona respiratoria, lo que da lugar a exposiciones breves pero intensas.
● Trabajadores expuestos de forma involuntaria (compuestos) y que no eran el objeto del presente estudio. Estos trabajadores manipulan ingredientes de fragancias durante la formulación del producto, pero no realizan activamente evaluaciones olfativas. Su exposición se produce de forma pasiva a través del aire ambiente y, por lo general, puede controlarse con medidas de ingeniería estándar, como la ventilación general o el equipo de protección personal (EPP).
El habitual modelo COSHH Essentials no detecta todas las sustancias peligrosas.
Los investigadores de VIU aplicaron el modelo COSHH Essentials, con el fin de determinar los riesgos laborales de estos profesionales. Pero durante la investigación comprobaron que este tradicional modelo de evaluación es insuficiente por las siguientes razones:
● No tiene en cuenta los distintos patrones de exposición observados entre las dos categorías de trabajadores: los que están expuestos de forma intencionada y los que lo están de forma no intencionada.
● No tiene en cuenta la composición química de las sustancias individuales, sino que se centra en la clasificación general de peligros. Es decir, agrupa las sustancias en niveles de riesgo generales sin diferenciar las características moleculares que pueden influir significativamente en el riesgo toxicológico.
● Utilizando el método COSHH Essentials, las 626 sustancias se distribuyeron en los cuatro niveles de riesgo, y la mayoría no presentaba riesgo de inhalación en condiciones laborales típicas. De hecho, 550
sustancias restantes (87,85 %) no se asociaban con ningún riesgo de inhalación y, por precaución, se consideraron de forma conservadora como de nivel de riesgo mas bajo intentando, aún asi, proteger la salud del personal expuesto.
Las mejoras de este nuevo modelo, ofrece un enfoque más conservador y sensible al contexto para proteger a las personas frente a exposiciones voluntarias que el método estándar. Al integrar la composición molecular, las suposiciones de pureza y los cálculos de dosis inhalada, el sistema eleva sistemáticamente estos casos a niveles de riesgo más altos. Esto obliga a la implantación de controles técnicos específicos, ofreciendo un marco más anticipativo para proteger a las personas trabajadoras
expuestas de sustancias que, hasta ahora, no se detectaban como peligrosas.
“El método propuesto aporta un valor tanto estratégico como preventivo para los profesionales de la salud laboral, ya que facilita evaluaciones más precisas y la implementación de medidas de control adecuadas” concluye el doctor Juan José Agún-González, codirector de la Cátedra PREVION de Prevención de Riesgos Laborales, impulsada por Serprecova y la Universidad Internacional de Valencia (VIU).
En general, los resultados de este estudio enfatizan la necesidad de herramientas más personalizadas y sensibles al contexto en la evaluación cualitativa de riesgos químicos, especialmente en sectores que implican una exposición de corta duración y alta frecuencia a mezclas complejas, como el sector de la
perfumería. Los autores señalan que este nuevo enfoque permitirá la validación de otras metodologías similares que usadas actualmente creando una aplicación universal y más restrictiva en otros entornos y contextos industriales.

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