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Cómo construir autonomía cognitiva con ayuda de la tecnología en la era de la IA.

Con motivo del Día Internacional del Aprendizaje Digital (UNESCO, 19 de marzo) y del Día Mundial del Aprendizaje (23 de marzo), Valeria Aragón, autora de Educar rompiendo el molde pone el foco en las habilidades humanas que hacen que el aprendizaje digital sea realmente transformador.

La UNESCO conmemora cada 19 de marzo el Día Internacional del Aprendizaje Digital, una jornada que impulsa a gobiernos, centros educativos y organizaciones a construir futuros digitales para la educación pública y a promover un uso seguro y beneficioso de la tecnología -incluida la inteligencia artificial- en la educación.

En ese marco, y coincidiendo también con el 23 de marzo (Día Mundial del Aprendizaje), Valeria Aragón -autora de Educar rompiendo el molde (2025), investigadora en aprendizaje y especializada en IA pedagógica y ética- propone un enfoque en clave de oportunidad: el aprendizaje digital funciona mejor cuando fortalece la autonomía de las personas, es decir, cuando no solo ofrece contenidos, sino que ayuda a desarrollar criterio, comprensión profunda y capacidad de aprender de forma continua.

UNESCO insiste en que la transformación digital educativa es un proceso que requiere estrategia y capacitación, especialmente en competencias digitales docentes y acceso equitativo. En paralelo, la organización ha publicado orientaciones sobre IA generativa en educación e investigación para apoyar acciones inmediatas y políticas de largo plazo con una visión centrada en las personas.

Desde esta mirada, Aragón subraya que la gran meta no es “tener más herramientas”, sino aprender mejor“Aprender a aprender es una tecnología humana: cuando una persona es consciente de que tiene el potencial de aprender lo que quiera, deja de depender de que le mastiquen el pensamiento. Y eso hoy es libertad”, comenta.

En su trabajo, Aragón defiende que el aprendizaje digital de calidad se apoya en habilidades humanas no sustituibles -pensamiento crítico, atención, creatividad, regulación emocional y comunicación- y que, bien planteado, puede democratizar oportunidades, personalizar itinerarios y sostener el aprendizaje a lo largo de la vida.

Como herramientas concretas, Valeria Aragón lidera Eleva (ecosistema educativo y de desarrollo del potencial) y Kolbi, una IA pedagógica y ética diseñada para acompañar el aprendizaje haciendo preguntas inteligentes, en lugar de devolver respuestas rápidas, que generan la ilusión de saber, pero que realmente no supone un aprendizaje real, con el objetivo de reforzar la autonomía cognitiva.

“La IA puede ser una aliada enorme si la usamos para pensar mejor, no para pensar menos. El aprendizaje digital tiene su mayor potencia cuando nos entrena en preguntas, no solo en respuestas”, concluye.

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