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Uno de cada cuatro trabajadores españoles ocupa un puesto clave para la transición energética sostenible, tres puntos por debajo de la media europea.

  • España podría crear 449.000 empleos “verdes” con la combinación de energía y combustibles renovables, hidrógeno verde y el ahorro energético.
  • El 24% de los trabajadores se emplea en sectores clave para la transición medioambiental, frente al 27,3% de la media de la UE.
  • El diferencial de más de tres puntos porcentuales con la media de la UE hace que el mercado laboral español tenga potencial de crecimiento en sectores de valor añadido como la industria, el transporte o la energía.
  • El parque inmobiliario europeo necesitará adaptarse a criterios de eficiencia energética y por cada millón de euros invertido en la rehabilitación de edificios, se generan entre 12 y 18 empleos directos e indirectos a nivel local.
  • “Sin una estrategia de capacitación y reciclaje profesional adecuada se corre el riesgo de frenar la descarbonización”, ha explicado Francisco Serrano, responsable de green energies de Randstad Professional.
  • Si Europa reduce su dependencia de las importaciones energéticas, podrá reinvertir 375.900 millones de euros en otras partidas económicas.

España puede aprovechar la ambición de la Unión Europea por convertirse en el primer continente climáticamente neutro para crear empleo. El país tiene una capacidad de crecimiento de más de tres puntos respecto a la media europea en empleos clave para la transición energética. 

En la media de la UE, el 27,3% de los trabajadores está ocupado en alguno de los sectores que resultan clave para la transición medioambiental: industria, transporte y almacenamiento, construcción o energías renovables. En España el porcentaje es del 24%, por lo que existe una brecha de 3,3 puntos porcentuales para que el país alcance el nivel de ocupación en estos sectores de la media europea, según el informe Transformación energética sostenible y empleo, elaborado por Randstad Research.

En concreto, España está en situación de crear 449.000 empleos “verdes” hasta 2040. La combinación de la instalación de renovables (150.000 empleos), la apuesta industrial por el hidrógeno (181.000 a futuro) y el efecto económico del ahorro energético (118.000 empleos anuales indirectos) abren grandes posibilidades de empleo verde para España.

El éxito de la descarbonización de sectores vitales como la industria y el transporte dependerá de la capacidad de los países para generar y reciclar talento especializado. Para avanzar hacia la neutralidad climática, un volumen elevado de ocupados necesita actualizar sus competencias (upskilling) o reconvertirse profesionalmente (reskilling).

[Porcentaje del empleo en los sectores estratégicos para la transición verde – Fuente: Eurostat y EurObserv’ER]

Sectores clave

El viraje hacia una economía circular y sostenible energéticamente también afectará especialmente al sector del transporte, que representa el 31% del consumo energético de Europa. Para reducir su impacto, los Gobiernos deben apostar por la electrificación de los vehículos y por el desarrollo de biocombustibles, combustibles sintéticos e hidrógeno verde.

Otro de los sectores que recibirá más impacto es la industria. El foco se pondrá en la descarbonización de sectores pesados, como el acero, el cemento y la química, mediante la captura de carbono y el uso de electricidad renovable.

[Porcentaje de renovables en el consumo final bruto de energía en el transporte – Fuente: Eurostat]

La construcción también requerirá de nuevos perfiles de trabajo, pues la rehabilitación de viviendas y la instalación de bombas de calor en las casas serán necesarias para que los edificios sean más eficientes energéticamente. Según el estudio, el 75% del parque inmobiliario europeo necesitará adaptarse y por cada millón de euros invertido en la rehabilitación de edificios, se generan entre 12 y 18 empleos directos e indirectos a nivel local.

Nuevos empleos

Por otro lado, el despliegue de las renovables demandará perfiles técnicos. España es un país con gran capacidad de generar energía eólica y solar, y su desarrollo puede requerir de nuevos empleados. En concreto, este campo es uno de los que más puede beneficiarse, al generar 150.000 puestos de trabajo, de los cuales 35.000 son del sector eólico. 

El cambio es, también, una oportunidad para que algunos perfiles laborales se abran paso. Por ejemplo, ingenieros en energías renovables, especialistas en mitigación del cambio climático, coordinadores de proyectos solares, consultores en transformación digital y gestores de sostenibilidad. 

Además, surgirán roles específicos para las nuevas infraestructuras, como instaladores de bombas de calor y sistemas fotovoltaicos, así como perfiles comerciales y técnicos adaptados a un ecosistema energético moderno y complejo.

Las competencias más demandadas para llevar a cabo estos trabajos son las habilidades digitales avanzadas, como análisis de datos, inteligencia artificial y robótica, el pensamiento crítico para resolver problemas complejos, una alta capacidad de comunicación e inteligencia emocional.

Reto demográfico

“La tecnología ya está disponible, pero el verdadero desafío es el factor humano. Sin una estrategia clara de capacitación y reciclaje profesional que acompañe a la inversión tecnológica, corremos el riesgo de frenar la descarbonización por falta de manos expertas”, ha explicado Francisco Serrano, responsable de green energies de Randstad Professional.

Este despliegue se encuentra con un obstáculo estructural: el envejecimiento demográfico. El informe advierte que la falta de profesionales cualificados se ve agravada por la reducción de la población en edad de trabajar, lo que dificulta el relevo generacional en puestos técnicos esenciales. Este fenómeno convierte la formación y la atracción de talento joven en una prioridad absoluta para evitar un parón en los planes de descarbonización.

Ahorro disponible para Europa

El cambio es también una oportunidad de ahorro. Si Europa reduce la dependencia de las importaciones energéticas, podrá reinvertir esos recursos en otros aspectos. En 2024, el gasto en importar carbón, petróleo y gas natural de otros países ascendió a 375.900 millones de euros, un montante que podría dedicarse a fomentar otras partidas de la economía.

Se estima que para el año 2030, el ahorro anual en la factura de combustibles fósiles de la UE será de 130.000 millones de euros. En España, la sustitución de combustibles fósiles importados por renovables locales puede generar hasta 118.000 empleos indirectos anuales para 2030.

Una sociedad que cambia

El informe detalla que la sostenibilidad y la eficiencia energética han pasado a convertirse en una práctica cotidiana en muchos hogares, que han instalado paneles solares o mejorado su aislamiento térmico. El 60% de los consumidores europeos afirma estar dispuesto a pagar más por productos reparables y sostenibles.

En las empresas, el teletrabajo se ha consolidado como una herramienta clave para reducir desplazamientos innecesarios, una práctica que ya adopta el 22,6% de los ocupados en la UE. En España el porcentaje es ligeramente menor, y se sitúa alrededor del 15%.

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