11 de febrero: cuando las mujeres avanzan en la ciencia, avanza toda la sociedad.

- Más mujeres en la ciencia no es solo una cuestión de igualdad: mejora la innovación, el conocimiento y la salud, que impacta en toda la sociedad.
- El reto ya no es acceder, sino permanecer y liderar: las barreras estructurales siguen frenando el talento femenino en la investigación.
Cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha impulsada por Naciones Unidas para visibilizar el papel fundamental de las mujeres en la generación de conocimiento y, al mismo tiempo, para recordar que la igualdad en el ámbito científico aún no es una realidad plena.
No se trata solo de una cuestión de justicia social: la evidencia demuestra que una ciencia más diversa es una ciencia mejor, con mayor impacto en la innovación, el conocimiento y el bienestar y la salud colectiva. Tal y como subrayan numerosos estudios internacionales, la inclusión de mujeres en la investigación no solo amplía el talento disponible, sino que mejora la calidad de los resultados científicos. En áreas como la salud, la biomedicina o la investigación aplicada, la falta histórica de mujeres ha generado sesgos que hoy se están corrigiendo gracias a su participación activa. Sin embargo, a pesar de los avances, los datos muestran que queda todavía camino por recorrer.
Más mujeres en ciencia, pero menos poder de decisión
Para Beatriz Nespereira, directora académica de CEMP y doctora en Bioquímica, el diagnóstico es claro: “Somos mayoría en la etapa predoctoral e, incluso, postdoctoral, pero a medida que se asciende en la carrera investigadora, la presencia femenina cae. La igualdad en ciencia ha mejorado en números, pero no en poder”, señala. Un fenómeno que se conoce como techo de cristal y que, aunque se ha reducido en los últimos años, sigue condicionando el desarrollo profesional de muchas científicas. Actualmente, solo alrededor del 27% de las cátedras y un porcentaje similar de los puestos de máxima responsabilidad están ocupados por mujeres.
A nivel global, menos del 30-33% del personal investigador son mujeres, según datos de la UNESCO. En España, aunque las cifras de acceso han mejorado, la desigualdad persiste en los niveles más altos de la carrera científica. Las mujeres son mayoría en etapas formativas y en los primeros tramos de la investigación, especialmente en el ámbito biosanitario, pero su presencia disminuye de forma drástica cuando se analizan los puestos de liderazgo, la dirección de grupos o la toma de decisiones estratégicas.
La ciencia necesita estructuras compatibles con la vida real
Uno de los grandes retos a los que se enfrentan las mujeres científicas no es la falta de talento, sino un modelo de carrera rígido, poco compatible con trayectorias vitales diversas. La maternidad, los cuidados y la falta de corresponsabilidad siguen teniendo un impacto directo en la continuidad y proyección profesional de muchas investigadoras.
En palabras de María José Muñoz, doctora en Odontología, docente del Máster en Odontología Estética de CEMP y CEO de Eduqalia Studio, “el problema no es de capacidad ni de talento, sino de estructuras que siguen respondiendo a un modelo de carrera científica poco flexible, que penaliza las pausas y los recorridos no lineales”. Esta realidad explica por qué muchas mujeres optan por vías profesionales más estables o flexibles, como la práctica clínica, frente a una carrera investigadora altamente exigente y precarizada.
Desde el ámbito de la Física, Lourdes Mourelle, doctora en Física Aplicada y profesora del Máster en Cosmética y Dermofarmacia de CEMP, añade que la conciliación sigue siendo uno de los principales frenos: “Las carreras científicas de las mujeres se ven ralentizadas durante la crianza. Todavía hay hombres que hablan de ‘ayudar’, cuando el verbo debería ser ‘compartir’”.
Educación, formación continua y referentes: las claves para avanzar
El Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia pone el foco no solo en las científicas actuales, sino también en las niñas y jóvenes que hoy se plantean su futuro. La falta de referentes femeninos visibles en determinadas áreas STEM, especialmente en ingenierías y tecnologías, sigue influyendo en las vocaciones y en la percepción del coste personal que implica dedicarse a la ciencia.
Para Beatriz Nespereira, “hoy hay más referentes que nunca, y eso es fundamental. Ver a mujeres liderando proyectos, investigando y divulgando ciencia abre caminos reales para las nuevas generaciones”. Un ejemplo de ello es la creciente visibilidad de científicas españolas en ámbitos internacionales, que demuestran que el talento no entiende de género.
En este contexto, la formación continua se presenta como una herramienta clave para garantizar una presencia femenina sólida y sostenida en la ciencia. “Formarse no solo es actualizar conocimientos, es adquirir liderazgo, capacidad de adaptación y visión a largo plazo”, subraya María José Muñoz. Cuando la formación es flexible y accesible, permite a más mujeres ampliar su campo de acción sin renunciar a otras dimensiones de su vida.
La ciencia del presente y del futuro también se escribe en femenino
Desde sectores como la biomedicina, la odontología, la cosmética o la genómica computacional, las mujeres están liderando avances clave. Belén González, profesional de la industria cosmética y exalumna de CEMP, destaca que se trata de “uno de los sectores con mayor crecimiento, donde la investigación es la base y la innovación tecnológica es constante, tanto en ensayos clínicos como en el desarrollo de nuevos activos más respetuosos con la piel”.
Por su parte, Gabriela Michel, alumna de CEMP e investigadora en un grupo de genómica computacional en México, recuerda que la ciencia es mucho más que tecnología: “Es el motor que nos permite evolucionar como sociedad, cuestionarnos y tomar decisiones más conscientes”. Desde su experiencia, subraya la importancia de derribar.
estereotipos desde la infancia: “Los mayores obstáculos no surgen por falta de capacidad, sino por ideas preconcebidas sobre qué intereses son ‘adecuados’ para niñas y mujeres”.
Un compromiso que va más allá de una fecha
El 11 de febrero no es solo una jornada conmemorativa, sino un llamamiento a la acción. Apostar por la igualdad en la ciencia implica revisar sistemas de evaluación, garantizar financiación equitativa, promover la corresponsabilidad y diseñar carreras científicas compatibles con la vida real. Porque cada mujer que abandona la investigación no es una anécdota individual, sino una pérdida colectiva de conocimiento, inversión y futuro.
Como recuerdan las expertas de CEMP, avanzar hacia una ciencia más inclusiva no es solo una cuestión de equidad, sino una apuesta estratégica por una sociedad más innovadora, más saludable y mejor preparada para afrontar los desafíos del mañana.



